Basánda en un suceso real que convulsionó a la sociedad japonesa en 1936.
Aunque fue rodada en Japón, la película tuvo que enviarse a Francia para su desarrollo, debido a las estrictas políticas de censura de Japón.
Aunque la intención del director fue darle una distribución comercial muy amplia, las escenas de sexo explícito entre los actores principales generaron su censura que, al menos en Japón, sigue vigente dado que la película se exhibe con escenas cortadas.
Después del estreno alemán en la Berlinale, la película fue confiscada como sospechosa de pornografía. Sin embargo, 18 meses después, un tribunal federal alemán permitió su liberación en los cines sin ningún recorte.
La actriz Eiko Matsuda, que interpretó a Sada Abe, recibió un trato hostil del público en Japón después de que se estrenó la película. Finalmente decidió mudarse a Francia. Su coprotagonista, Tatsuya Fuji, recuperó su carrera después de un período de dos años sin ninguna oferta de trabajo.