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    En el barrio
    Críticas
    4,0
    Muy buena
    En el barrio

    La mejor invitación a conocer una comunidad alegre que ama, sueña y le gusta hacer el bien

    por Rubén Peralta Rigaud

    En el barrio es una carta de amor a Washington Heights, a la comunidad y a las historias que surgen de ella. Si bien Usnavi (Anthony Ramos) es el mástil de la película y narra sus eventos a un grupo de niños a los que llama sueñitos, la película también se centra en las vidas de quienes lo rodean. Nina (Leslie Grace) finalmente ha salido del barrio y ha entrado en Stanford, pero está luchando por pertenecer a un mundo que le niega la entrada perpetuamente. Vanessa (Melissa Barrera) está haciendo todo lo posible para dejar Washington Heights, presionando para vivir su propio sueño mientras piensa que el lugar al que llama hogar la está limitando. Sonny (Gregory Díaz) está planeando su futuro después de la escuela secundaria, pero no está seguro de cómo será, teniendo en cuenta su familia. Usnavi está tratando de ahorrar cada centavo para volver a casa, y con eso, se refiere a la República Dominicana (¿quién no quiere volver allí?). Y supervisando todo está abuela Claudia (Olga Merediz), la mujer que cuida el barrio, su guardiana.

     

    Existen películas que te hacen sentir especial, con un aire de familiaridad que te sientas a verla y crees que estás viendo tu historia, es como un cálido abrazo familiar. En el barrio es la adaptación cinematográfica del musical del mismo nombre de Lin-Manuel Miranda y Quiara Alegría Hudes; con el director Jon M. Chu (Locamente millonarios) detrás de la cámara, la adaptación del guion de Alegría Hudes y un elenco repleto de increíble talento latino, la cinta es una forma especial de sentirnos escuchados, y, sobre todo, respetados.


     




    Y mientras en la superficie se trata de individuos, realmente se trata de historias colectivas que se unen en un solo lugar, tanto así que Washington Heights se convierte en un personaje en sí mismo. Es un lugar del que la gente quiere irse, pero también al que llaman hogar; aunque también es verdad que los inversores lo están aburguesando y que, poco a poco, se está perdiendo. Es una locación digna de ser preservada y por la que se lucha: los lugares son lugares, pero los hogares son personas. Las comunidades son la forma en que nos unimos y damos forma a nuestro entorno a través de la adversidad y nuestra alegría.

    Si bien en esta producción hay magia por doquier, la que produce el mayor conjuro sobre el espectador es la frase que pronuncia la abuela Claudia: "Tuvimos que afirmar nuestra dignidad en pequeñas formas, pequeños detalles que le dicen al mundo que no somos invisibles". Son los recuerdos que guardamos, la pequeña bandera que ponemos en nuestro auto, la negativa a beber cualquier cosa que no sea un Mabi, la forma en que pronunciamos los nombres de las calles, en que amamos nuestra piel morena cuando el mundo nos dice que no deberíamos. Cada pequeña cosa que hacemos, que valora y celebra a quienes somos son actos de autodeterminación y desafío. Esos pequeños detalles no hablan en voz alta, en realidad gritan.

    En el barrio arroja luz sobre una comunidad cinematográfica que a menudo se pasa por alto. Hay una redefinición del sueño americano, Hollywood casi siempre presenta esta utopía, desde el punto de vista latino, con lucha, sufrimiento y deportación, cuando aún, siendo una historia de muchos, no es la realidad de todos. A menudo buscamos significado y hogar en otro lugar, pero no nos percatamos que las respuestas están casi siempre en nuestro propio patio trasero, o al menos en nuestro propio bloque. Además, con En el barrio se recalca lo importante de vivir en el presente y apreciar a los que amamos y las experiencias que compartimos, porque si estás demasiado ocupado trabajando hacia un destino, te perderás todas las pequeñas cosas para disfrutar en el camino.


    'En el barrio' es la adaptación cinematográfica del musical de Lin-Manuel Miranda.



    Tejiendo las vidas de todos sus personajes, En el bario es en su mayor parte un metraje alegre, pero abordando algunos temas serios como nuestra cultura laboral, gentrificación, inmigración e igualdad en la educación universitaria y algunos más. Es una experiencia especial que marca nuestro regreso a los cines. Una celebración de la cultura latina y la ciudad de Nueva York, así como del amor, la vida y la búsqueda de la felicidad. Contiene un mensaje de esperanza que es muy necesario en este momento.

    Sin querer olvidarme de esos pequeños caminos, los pequeños detalles, de la latinidad que nos hacen quienes somos: es la bodega, es el papá que hace todo lo que puede, sin quejarse, para impulsar el futuro de su hija; se trata de la forma en que los personajes pronuncian las palabras, con mi pesado acento. Es la piragua boricua, es la negativa a pagar demasiado por la lavandería. En el barrio no se trata solo de la impresionante banda sonora o de la forma en que las canciones se te quedan en la cabeza, se trata de cómo te sientes, de ser visto y escuchado y no en los momentos ruidosos, sino en los silenciosos. Es un testimonio de una comunidad y un pueblo que sigue avanzando. Es una historia sobre nosotros y para nosotros.


     



    Al final, En el barrio captura la alegría que rara vez vemos que nuestras comunidades experimenten en la pantalla. Cuenta una historia a través de la música y la emoción. Es una puerta que se abre para que las personas que no forman parte de estas comunidades vean nuestra vitalidad, nuestro corazón y nuestra determinación. Es la mejor invitación a conocer una comunidad alegre, que ama, sueña y que le gusta hacer el bien. Es fantástica.

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