Olé, el viaje de Ferdinand
Críticas
4,0
Muy buena
Olé, el viaje de Ferdinand

Divertida. A pesar de entrar en los ríspidos terrenos del debate anti-taurino

por Deidalí Gómez

La película de animación 3D, dirigida por el brasileño Carlos Saldanha tiene mucha historia por detrás: Está basada en un cuento de 1936 del escritor norteamericano Munro Leaf y en la adaptación de Walt Disney que terminó ganando un Oscar en 1939 como Mejor cortometraje animado. Encima, lo relacionado a este toro pacifista, tuvo censura por parte de líderes políticos de la época como fueron Hitler y Franco, quienes lo vieron como una amenaza propagandística a sus dictaduras.

En esta adaptación estrenada a finales de 2017, se conservan muchos elementos del corto de Disney en cuanto a narración e imagen. Hay escenas muy similares entre ambas versiones y esto no es necesariamente negativo, pues sirve de guiño nostálgico para aquellos que conocieron el cortometraje en algún momento de su infancia.  

Pero, Olé, el viaje de Ferdinand, se desmarca de comparativos al ser -como el título indica-, un desplazamiento, una aventura más extensa, con nuevos personajes y otro final. A los pocos minutos de conocer a Ferdinand siendo un crío, entendemos que irá en contra del destino que le fue trazado por sus ancestros (coincidiendo en esta parte con lo que ocurre al niño Miguel en Coco, su rival en el circuito de premiación).

Mientras el toro Ferdinando del siglo pasado, tenía una visión egocéntrica del mundo y un narrador omnisciente en castellano neutro; Ferdinand, está consciente de su propia existencia y del universo celeste, humano, animal y floral que lo rodea, él respeta a todo ser vivo tal como es. Ahí, entra una moraleja de coexistencia que no ataca directamente a la tradición taurina, aunque sí la cuestiona y satiriza.

El mejor ejemplo de villano añadido a la fábula original, es “El Primero”, en el cual se reúnen la elegancia, las supersticiones, la soberbia y demás estereotipos achacados a los matadores de toros, una caricaturización que probablemente resulte divertida aún para los más fieles defensores de la tradición taurina.

Esta película sobre el toro que rechaza la violencia y prefiere “oleeeeer las flores”, capotea bien lo serio del asunto, los números musicales ayudan mucho. 

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