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    Star Wars: Los últimos jedi
    Críticas
    3,5
    Buena
    Star Wars: Los últimos jedi

    La desmitificación jedi

    por Carlos Gómez Iniesta
    La incursión de Rian Johnson tiene un marcado cambio de dirección. La cinta retoma el final de El despertar de la Fuerza para reencontrarnos con un Luke Skywalker (Mike Hamill) ermitaño y aprisionado por su propia leyenda –quien no tenía diálogo alguno desde 1983–. Rey (Daisy Ridley) está en búsqueda de sus orígenes que considera relacionados con el dominio de la fuerza demostrada al pelear con Kylo Ren (Adam Driver) en el capítulo anterior. El encuentro del jedi y la aspirante a padawan debería de ser místico, pero el primer acto de interrelación pone el tono de lo que estaremos viendo a lo largo de la cinta. 

    Vale la pena hablar del habilidoso misleading que nos dio la campaña previa al estreno, donde nos hizo pensar que ciertos temas serían importantísimos para dejar de serlo en un chasquido. Johnson desacraliza la mística jedi. Y quizá esa sea su más grande aportación. Los personajes que siempre han sido tan inmutables, con diálogos precisos, ahora tienen momentos para bromear, para alardear de su poder, incluso de pendejear a los altos mandos del imperio, ver su ineptitud: Poner en espera una comunicación entre las naves enemigas previa a una gigantesca batalla entre el Nuevo Orden y la Resistencia; asar y comerse al personaje que está hecho exclusivamente para vender peluches; aventar un sable de luz como si fuera una lata... Algunos chocarán con este tono. Otros reirán con el realizador que también es el guionista. Pero no hay forma de que esta perturbación de la fuerza, con mucho más comedia, te deje sin opinión. Y es que hay momentos que parecieran autoparodia. Entonces hay que volver al viejo Luke, sofocado por la leyenda que él mismo ha creado, y pensar que el director provocó una metáfora de la saga que se ha tomado muy en serio a sí misma. Dicho lo anterior, no sé si la escena de Leia en el espacio (o Leia Mary Poppins) es parte de esta jugada, pero no cualquiera podrá tolerarla. Incluido quien esto escribe.

    Por lo demás, quizá la expectativa de El despertar de la Fuerza después de toda una década sin live actions, dejaba pasar la reinterpretación total del Epidosio IV. Las cosas no cambian del todo en esta continuación, pues se siguen tomando elementos de la trilogía anterior para seguir la historia de ésta: la tentación de los jóvenes aprendices –con todo y tributo samurái a Rashomon–, hasta los personajes de aspecto intimidante con un arco dramático pobre (Bobba Fett- Capitán Phasma) o la introducción de personajes tiernos y peludos (ewoks-porgs). Uno esperaría que la historia realmente avanzara, pero parecieria que quiere revolcarse, una y otra vez en sí misma. La novedad más grande siguen siendo las heroínas que van empujando el desarrollo de los hechos (no sólo la protagonista, sino cada vez más dentro de la Resistencia). Y de ahí, pocas cosas nuevas podemos encontrar, como la historia de supervivencia de la resistencia. Si se trata entonces de más de lo mismo pero potenciado, entonces vale la pena aguantar la pesada primera hora para encontrarse con invitados especiales o el duelo en el que está involucrado Snooke, Rey y Kylo o ver al casi-último-jedi tener el pleno dominio y explotación de la fuerza frente a todo un ejército. Todo hacia el final. 

    Éste, el capítulo nudo de esta nueva trilogía, juega más con el pasado que querer ver hacia el futuro. Y es paradójico, porque incluso hay diálogos que gritan el acabar con ese pasado, con el Imperio, con el Nuevo Orden, con los jedi, con los sith, para crear algo nuevo... Pues bien, queda un capítulo para hacerlo y sostener una historia trascendental para Rey, Poe y Finn por sí solos. Es cierto, Los últimos jedi ha puesto unas cuantas bases, veamos qué proponen para concluir dicha trilogía.

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