Amor de medianoche
Críticas
1,5
Mala
Amor de medianoche

Hacer llorar tiene su chiste

por Octavio Alfaro

El amor no avisa tocando la puerta para poder entrar, simplemente llega a la fiesta de colado sin ser invitado. En cualquier momento cupido flecha el corazón de cualquiera por más amargado o enojón que sea y toma el control de la situación, así como en Amor de medianoche, un drama romántico centrado en una adolescente con un padecimiento mortal, pero que eso no le impide amar.

Katie (Bella Thorne) sufre de una enfermedad en la que cualquier contacto con la luz de sol le provoca daños severos y mortales a su piel, por ello desde su infancia se ha mantenido resguardada en su hogar, alejada de la vida social, tan importante para esa edad. Sin embargo, algunas noches sale a tocar guitarra y cantar a una estación de tren, y es justo ahí donde conoce a Charlie (Patrick Schwarzenegger) a quien empieza a frecuentar hasta entablar una relación amorosa.


La apuesta de Amor de medianoche es despertar el lado conmovedor del espectador hasta llevarlo a las lágrimas, mediante una historia previsible y carente de una propuesta original. Se siente como si en realidad no hubiera mucho que contar, porque para hablar de amores hay miles de cintas que logran dejarte algún mensaje para la reflexión, pero en este caso no ocurre.


Para ser este el primer protagónico de Patrick Schwarzenegger (el hijo mayor de Arnold) debo decir que se nota bastante plano y poco carismático, hasta cuando debe sentir un vacío en el estómago, simplemente no brilla en ningún momento. Un poco a la contra está Bella Thorne que tiene estrella, te cae bien desde que la ves por primera vez; su trabajo no es para nada el mejor, pero al menos empatizas con ella.


Incluso para hacer llorar al público necesitas más ingredientes que un personaje convaleciente y la llegada del amor a su vida
. Es necesaria una historia que de verdad tenga un motivo para ser contada y que se aleje del factor común en cualquier romance. Amor de medianoche falló en muchos de sus componentes y por ello puede parecerle sosa hasta al más sentimentalista.

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