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    Frozen 2
    Críticas
    4,0
    Muy buena
    Frozen 2

    Acertada secuela de las princesas modernas

    por Tamara Cuevas

    No, Elsa no es lesbiana. Aclarado el principal punto de morbo, me permito continuar con la crítica. Frozen 2, la secuela sobre la princesa de hielo y su hermana no-mágica que cautivó desde el 2013, por fin llega a pantalla grande y, por fortuna, lo hace con el pie derecho.

    Aunque parece que Elsa por fin ha encontrado su lugar en el reino de Arandelle, está más lejos que nunca de sentirse cómoda consigo misma. Al igual que en Frozen: Una aventura congelada, la reina sigue reprimiéndose por miedo a las consecuencias de su poder. Ha comenzado a escuchar una voz que canta, como si ésta la guiara hacia su próxima aventura. Mientras tanto, Anna vive un –¿perfecto?– romance con Krsitoff que no parece especialmente sacado de un cuento de hadas (una cosa más que agradecer).

     




    Desde hace una década, Disney ha emprendido la lucha por romper con el estereotipo que teníamos de la princesas: mujeres jóvenes cuyo único objetivo era encontrar el amor verdadero. Sin importar las opiniones personales, y sin afán de polarizar la conversación, las historias que ha creado Disney desde el 2009 (con La princesa y el Sapo, rematando con Valiente en el 2012) han demostrado que si bien el amor siempre será el sentimiento más reconfortante en el mundo, éste no necesariamente se encuentra al lado de un príncipe azul.

    Había muchas maneras de que Frozen 2 saliera mal, cualquier mínimo detalle fuera de contexto podría haber arruinado el sello que Jennifer Lee, directora de ambas producciones, imprimió desde el inicio de la franquicia. No por nada Disney se asesoró sobre la cultura sami para traspasar fielmente sus tradiciones a la pantalla grande y, de paso, evitar polémicas como las de Frozen: Una aventura congelada.




    Aunque haya descontento en redes sociales por no haber convertido a Elsa en la primera princesa homosexual, Frozen 2 cumple con las expectativas. La historia se desenvuelve con más frescura que la primera – y las canciones han dejado de sonar cada 2 minutos. Las historias de Anna y Elsa se desarrollan de manera independiente, pero ninguna de ellas recibe más atención que la otra. Por un lado tenemos a la Reina que lucha por descubrir la raíz de sus poderes, mientras que la princesa que carece de ellos salvará de nuevo el día sin necesidad de éstos. Al margen de estas dos historias está la de Kristoff que, aunque está completamente enamorado, ha comprendido que el amor que Anna siente por él no es necesariamente igual al que siente por Elsa…¡y está de acuerdo con eso!

    El querido Olaf vuelve a hacer su aparición para agregar comicidad a la trama; siempre con un buen timing para las risas y las canciones meta que se burlan del dramatismo que tuvo la primera entrega. Junto a Olaf aparecen nuevos personajes, igual de entrañables que el muñeco de nieve, para tomar el papel de la otredad, que servirán para generar, con base en éstos y sus situaciones, una moraleja como la mayoría de las películas infantiles aspiran al final de la función. 

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