Durante la producción de la película, originalmente Mario Moreno planeó pedir prestados algunos camiones y equipos al departamento de bomberos de la Ciudad de México, pero se decepcionó cuando descubrió que todo el equipo, los camiones e incluso los edificios eran un desastre total. Ante esta situación, decidió invertir en nuevos camiones y herramientas, además de reconstruir un edificio para facilitar el rodaje. Al terminar la producción, todo el material y las instalaciones fueron donados a la ciudad.
Durante el rodaje, un incendio afectó varias viviendas de una zona humilde y dejó a numerosas familias sin hogar. Al enterarse de lo ocurrido, Mario Moreno acudió para ayudar con el equipo que había adquirido recientemente y, como muestra de solidaridad, construyó nuevos departamentos para todas para las personas afectadas.
La película retoma varios gags y situaciones cómicas que Charles Chaplin había utilizado originalmente en sus propias películas.