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    Maléfica 2: Dueña del mal
    Críticas
    3,0
    Entretenida
    Maléfica 2: Dueña del mal

    ¿Nos siguen gustando los cuentos de hadas?

    por Cristina Ibañez
    Había una vez un clásico de The Walt Disney Pictures llamado La bella durmiente que fue distorsionado hasta convertir a una de las villanas más despiadadas en una mujer confundida, compleja y feminista. ¿Hasta dónde nos va a llevar la ola de mujeres empoderadas sedientas por encontrar su lugar en un "mundo de hombres"? Las atroces acciones de Maléfica, fueron justificadas en la primera entrega ante la sed de venganza contra un hombre que -literal- le cortó sus alas. Pero en Maléfica: Dueña del mal, la "maldad" de la protagonista se desencadenará ante los planes de boda de su ahijada. 

    La tierra en donde habitan las criaturas mágicas, se prepara para la boda entre la reina Aurora (Elle Fanning) y el príncipe Felipe. Maléfica (Angelina Jolie), al escuchar la noticia, advierte a Aurora sobre el peligro de unir el reino de los hombres con el de las hadas. Pero el amor que ambos jóvenes se tienen, es más fuerte que los poderes de cualquier hechicera o que los celos de cualquier madre, pues Ingrith, la madre de Philip, tiene un odio reprimido contra las criaturas fantásticas y, por ende, también se opone rotundamente a este matrimonio. 

     Digamos que la rivalidad entre familias políticas es el eje central de la trama, pero por alguna extraña razón, la historia termina por convertirse en un retrato de la humanidad como especie opresora. El director, Joachim Ronning, quien ha estado detrás de producciones como Piratas del Caribe: La venganza de Salazar, convirtió este cuento de hadas en una historia de guerra. Mientras Maléfica se sumerge en una aventura para descubrir su origen, la Reina Ingrith (Michelle Pfeiffer) planea un siniestro ataque en contra de las adorables criaturas que habitan el Páramo. 


    La despiadada hechicera que alguna vez maldijo a su ahijada -para luego despertarla ella misma- es ahora una guerrera dispuesta a defender a las pocas hadas que quedan en el mundo. Mientras tanto Aurora y el apático príncipe Felipe, protagonizan uno de los romances más insípidos de la historia. En ningun momento se justifica cómo es que Felipe no se percata de los siniestros planes de su madre y por qué Aurora no se da cuenta de lo malvada que es su suegra. Digo, si vamos a hablar de mujeres empoderadas, creo que habría que empezar por dejar de retratarlas como ingenuas o incrédulas.  

    Esta especie de agujeros en el guion, provocan que la trama se debilite mientras avanza. Pero la elegancia y sutileza con la que Angelina Jolie convirtió a esta villana en una heroína, es lo que le inyecta vitalidad a esta arriesgada secuela. Aunque cabe destacar que, el maquillaje y vestuario son dos pilares esenciales para el desarrollo del arco del personaje. 

    Ellen Mirojnick
    , Diseñadora de vestuario, logra un balance perfecto entre la moda y la fantasía. Maléfica ahora no nada más es buena, también luce espectacular. Los trajes conservadores que abundaban en la primera entrega, fueron sustituidos por glamourosos atuendos. El vestuario combina lo mejor de producciones medievales como Game of Thrones o The Tudors al mismo tiempo que inyecta tendencias de grandes diseñadores de la época. 

    Esta clásica historia, también se reinventa ante la selección del soundtrack, el cual también destaca por el abanico de celebridades. Desde "Once Upon A Dream" de Lana del Rey - el cual también se escuchó en la primera entrega, "You can´t stop the girl" de Bebe Rexha y "Just Like Fire"- Pink, son algunos de los temas que suenan a lo largo del filme. 

    Aunque Maléfica: Dueña del mal es visualmente espectacular, el hecho de crear una secuela para una historia ya distorsionada es arriesgado y confuso para aquellos amantes de los clásicos cuentos de hadas. No obstante, la magia de esta nueva entrega consiste en representar los deseos de las mujeres por convertirse en sus propias heroínas y la necesidad de comprender que un héroe no siempre es perfecto. Sí, nos siguen apasionando los clásicos, pero también es agradable conocer una nueva versión de lo que creíamos antes correcto...

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