Morgue maldita
Críticas
1,5
Mala
Morgue maldita

Una buena historia aniquilada por una ejecución de terror

por Claudia Llaca

Lo mejor de Morgue maldita, el primer largometraje del director y escritor brasileño, Dennison Ramalho, es su guion. Y quizá es lo único que medianamente la rescata. La historia nos presenta a Stenio (Daniel de Oliveira), el ayudante de un forense en una morgue que recibe a muchos de los criminales que terminan muertos en las calles y favelas de Sao Paulo, Brasil.


 


Muy pronto descubrimos que Stenio tiene una capacidad paranormal: puede despertar a los muertos y hablar con ellos; eso le ha permitido enterarse de todos los pleitos entre las pandillas más peligrosas de la ciudad. Pero Stenio es un hombre común, mediocre, tibio, al que sus hijos no respetan y su esposa no soporta. La vida de Stenio pasa infeliz pero conforme, hasta que un día se entera de una verdad dolorosa que lo transforma y que lo lleva a cometer un gran error: utilizar su don para beneficiarse personalmente. Algo por lo que tendrá que pagar muy caro.


Por supuesto que lo anterior es apenas la premisa. El logro de Morgue maldita reside en presentarnos una historia llena de giros que siguen impulsando la narrativa hacia un desenlace que no es del todo previsible. Su gran problema es la ejecución: parece que Ramalho se empeñó en lograr visualmente una cinta como la que se imaginaba, pero no tuvo el presupuesto suficiente para lograrla. Esto se nota sobre todo en el CGI que el director utiliza para darle un efecto diferente a los muertos y que lo único que logra es restarle gravemente, a los valores de producción de la cinta, que en general, tampoco son buenos.




Ramalho abusa de los recursos clásicos del ‘susto fácil’: puertas que se abren solas, objetos que se mueven, golpes de sonido, sobresaltos, música incidental estridente, pero se olvida del más importante: la oscuridad y el ritmo. Morgue maldita es una película con una iluminación que no corresponde al género, lo que no la ayuda a desarrollar misterio, y que no se aprovechó para ocultar la falta de presupuesto. Si bien el guion es bueno, la narrativa tiene demasiado elementos que presenta sucesivamente, por lo que deja poco espacio para escenas que construyan el suspenso.


Así, Morgue maldita termina por ser una buena historia que desafortunadamente se pierde entre una serie de efectos ‘chafas’, actuaciones poco satisfactorias y clichés, que la llevan a cometer el peor pecado de una cinta de terror: no asustar a nadie.

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