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    Prometo volver
    Críticas
    3,0
    Entretenida
    Prometo volver

    Entre la familia y los sueños

    por Iván Romero

    Sarah Loreau (Eva Green) es una astronauta, que se encuentra en el entrenamiento de un programa con bastante dificultad de la Agencia Espacial Europea en Colonia. Sarah es la única mujer que forma parte de este programa y es elegida para ser parte de una tripulación en una misión espacial llamada Proxima (que da el título original al filme en inglés). Sarah tiene una hija pequeña, con la que no pasa el tiempo necesario y lo cual se vuelve el mayor talón de Aquiles de la astronauta. La culpabilidad, el amor y el sentido de pertenencia voltearán el mundo de Sarah a cada instante porque qué sería lo correcto, ¿cumplir su mayor y más temible reto profesional o no perder más momentos al lado de su hija?

    Dirigida por la cineasta francesa Alice Winocour, Prometo Volver es su tercer largometraje, en el cual también funge como escritora. En su trayectoria Winocour ha sido parte solo como guionista del estupendo filme del 2015, Mustang: Belleza Salvaje, aclamado por la crítica y declarado una de esas piezas indie de culto. Hago hincapié en este filme porque encuentro una correlación muy pertinente entre este y Prometo volver.


     




    Ambos son filmes completamente diferentes, pero hay una evidente inclinación y sensibilidad en el texto por retratar a personajes femeninos complejos, con tribulaciones pero sumamente emotivos, cuyas decisiones son humanas y sus consecuencias confrontan al espectador, poniéndolos inevitablemente en los zapatos de las protagonistas, sin importar género o edad. Como guionista es donde encuentro en Winocour una de sus mayores fortalezas; como cineasta hay un enorme potencial a desarrollar a futuro, aunque aún se necesita pulir.

    Prometo volver es un filme casi en su totalidad de Eva Green (Los soñadores), y no, no es un vehículo de lucimiento para la actriz francesa de 39 años, ya que la hemos visto brillar en numerosas películas y series de televisión (Penny Dreadful es el mejor ejemplo). Lo que sí me atrevo a decir es que éste es el primer proyecto que recae en los hombros de Green casi en su totalidad. A su lado están Zélie Boulant, como Stella Akerman Loreau (su hija en la ficción) y Matt Dillon como Mike Shannon, en lo que sería prácticamente una participación especial.





    Regresando a Eva, indudablemente su desempeño es impecable y es suya la película; abraza el personaje desde el primer momento, hasta la última escena en la que aparece en pantalla, dotándolo de distintos matices, pero principalmente interpretándola como alguien real y dura al momento de tomar decisiones, lo cual seguramente será cuestionada por más de algún espectador, especialmente por el retrato que pinta de la maternidad y el debate interno entre lo que sería correcto y lo que no. En lo personal me resultó imposible no compararla con otro filme reciente como lo es Ad Astra de James Gray. Incluso, y alguien seguro me satanizara, pero puede que Prometo Volver sea una clase de versión femenina de Ad Astra. Esto lo digo más como un cumplido que como una critica. 


    Prometo Volver no es tan grandilocuente como Ad Astra, cierto, pero a final de cuentas hay una premisa particular: la relación padre e hijo en una y de madre e hija en otra. Los escenarios no son realmente tan diferentes, pues en el filme de Gray, el personaje protagónico, Roy McBride, lanza en una misión espacial para buscar a su padre, quien se encuentra perdido. En el filme de Winocour es la madre (Green) la que se encuentra en un dilema con su hija antes de partir al espacio. Particularmente, en Prometo Volver, Winocour se vuelve un tanto reiterativa y el filme desafortunadamente cansa un poco, y lo que parecía ser una ópera espacial sumamente emocional, se convierte en un lánguido relato acerca de las cosas que no dejamos ir, lo cual se repite una y otra vez, sin moverse en ningún momento.


    Sin duda resulta un filme oportuno, ya que explora la lucha de una mujer en un mundo machista, donde la profesión en turno, en este caso el ser astronauta, es etiquetada erróneamente como exclusiva de hombres. Winocour tampoco se mete hondo en esto pero lo pinta bastante puntual, ya que lo que a ella le interesa es dejar un discurso claro acerca de la maternidad, lo que exige, lo que implica y lo difícil que es conciliarlo para la mujer que interpreta Green, quien nunca pone en duda el amor que le profesa a su hija pero tampoco pone en tela de juicio la pasión que le provoca su trabajo.


    El filme triunfa por ese lado, solo que se necesitará de paciencia, pues lo inmersivo e intenso del texto se pierde, como había mencionado, y uno termina exhausto. Sin embargo, es gracias a Green que uno se mantiene hasta el final de la cinta sin dejarse caer. Justo como su protagonista.

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