La casa con un reloj en sus paredes
Críticas
2,5
Regular
La casa con un reloj en sus paredes

De indómita, poco

por Octavio Alfaro



Jack Black se enfrasca en una aventura mágica en La casa con un reloj en sus paredes, en la que interpreta al brujo Jonathan Barnavelt, quien debe cuidar de su sobrino Lewis (Owen Vaccaro) luego de que sus padres murieran. Él tiene como vecina a Florence Zimmerman (Cate Blanchett), una talentosa bruja que también tiene sus problemas. Juntos deberán resolver el misterio detrás del hogar donde viven, ya que se escucha constantemente el tic-tac de un reloj, pero desconocen su origen. Lo que sí saben es que se desatará el caos mundial si no lo encuentran rápido.

Esta es la primera ocasión que Jack Black y Cate Blanchett comparten créditos, y espero que no sea la única, ya que tienen una química especial y juguetona. Sus personajes se insultan, pero en su interior se quieren – bien dicen que del odio al amor sólo hay un paso –. Esto provoca risa y empatía, sobre todo cuando recién los ves juntos en pantalla, sin embargo, conforme avanza la trama bajan la intensidad y se vuelven más serios; lástima…




Al ser una película familiar lo principal es contar una historia de fantasía que culmine con una moraleja, así que tampoco esperes intriga, suspenso u originalidad. De hecho, sí llega el momento en que te aburres, porque parece una mezcla entre el universo de Harry Potter y Los locos Addams (la serie original, claro), nada que no hallamos visto antes. Y aunque tratan de meterle dinamismo con algunos sustos de brinco, sólo los pequeños más sensibles se espantan.

Eso sí, el diseño de arte está genial. Desde el vitral que cambia de dibujo regularmente, pasando por las temidas calabazas y el sillón, hasta la casa en sí misma, hacen que te intereses en el lugar y no solo en los personajes. Pero definitivamente es difícil quedar satisfecho tras verla, te sientes indiferente y eso que si le va bien podría haber varias secuelas, ya que el libro en el que se basa es el primero de una docena.


Para ir en familia al cine, La casa con un reloj en sus paredes 
es ideal. Los pequeños sí salen extasiados, pero no así los más grandes. El que llegue en una época donde ya hubo ocho películas de Harry Potter es su principal obstáculo.

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