El infiltrado del KKKlan
Críticas
4,5
Imprescindible
El infiltrado del KKKlan

Pertinente, crítica y basada en hechos reales

por Tamara Cuevas

Ron Stallworth, agente encubierto que trabaja en una investigación sobre el Ku Klux Klan, se entera que David Duke, El Gran Mago del KKK, planea alejarse del territorio de la religión para adentrarse en el política. “¿Por qué la política?”, pregunta Ron al jefe de la policía: “Porque es otra manera de vender odio”. 


Ese diálogo, escondido ya casi a la mitad de El infiltrado del KKKlan es uno de los más valiosos dentro de una muy valiosa producción en sí, pues refleja la demagogia mal encaminada de nuestros días (no sólo en Estados Unidos). Por muy triviado que suene, el Sr. Haz lo correcto (Spike Lee) hizo lo correcto de nuevo. Su más reciente cinta, espléndidamente actuada no solo por sus protagonistas, John David Washington (Ron Stallworth) y Adam Driver (Flip Zimmerman), sino también por sus actores de reparto, quienes llevan a la pantalla grande a figuras extremistas de un Estados Unidos, resuena e incomoda con su verdad.  

Ron Stallworth, un afroamericano que se postula para entrar a la policía de Colorado Springs, pronto llevará a cabo la investigación más importante de toda su carrera (tan asombrosa que Spike Lee decidió convertirla en película): la infiltración en el Ku Klux Klan, la organización de odio más conocida de Estados Unidos. El agente establecerá contacto por teléfono con Walter Breachway, líder de la división del clan en Colorado Springs, y se hará pasar por un blanco que desprecia a los judíos y a los negros. Aunque, por obvias razones, Ron no puede conocer a Walter en persona, enviará en su lugar a su compañero de Inteligencia: Flip Zimmerman, un hombre judío que se mantiene alejado de su religión aunque ni él sepa por qué.

Flip (Adam Driver) y Ron (John David Washington) planean su infiltración al KKK.

Spike Lee hace una declaración de motivos desde el principio, cuando vemos al Dr. Kennebrew Beauregard (Alec Baldwin) grabar una propaganda de odio hacia los negros en la que llama a sus conciudadanos a defender la América blanca. Sería imprudente e ignorante decir que Lee utiliza a El infiltrado del KKKlan como un medio para justificar - o incitar - una respuesta violenta por parte de la comunidad afroamericana tras soportar maltratos y discriminación por tantos años.


Al contrario, el también director de Haz lo correcto (1989) se aleja de los maniqueísmos y retrata la cruenta verdad con ayuda de la construcción del personaje de Ron Stallworth, un agente humanizado que está al tanto de la situación pero sabe cuándo y cómo pelear sus batallas.Sin rodeos, El infiltrado va directo a la crítica social y para ello ataca no sólo al sujeto que está ahora en la Casa Blanca, utilizando varias frases que ha hecho mundialmente famosas (Make America great again), sino también a la cinematografía sobre la que se construyó la industria de Estados Unidos: El nacimiento de una nación, de D.W Griffith y otras películas como Lo que el viento se llevó, de Victor Fleming.


Le guste o no a Donald Trump, la historia de Ron Stallworth es la prueba de lo cegado que está su pueblo por el odio, la intolerancia y la discriminación. Spike Lee y su película son tan sólo la punta de un iceberg repleto de cineastas, profesionistas, adolescentes y ciudadanos que están hartos del racismo latente que ha ido a la alza desde que Trump asumió el mandato. Si no me creen, esperen a ver el final de El infiltrado del KKKlan

 
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