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    Noche de fuego
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    Josué Andrés Moz
    Josué Andrés Moz

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    4,5
    Agregar en 3 de febrero de 2022
    NOCHE DE FUEGO - TATIANA HUEZO

    Conocida esencialmente en el mundo del cine como una fina realizadora de documentales, Tatiana Huezo (salvadoreña radicada en México desde su infancia), se estrena como directora de ficción, con una entrañable historia, que tiene origen en las páginas de la novela Ladydi, escrita por la mexicana-estadounidense Jennifer Clement.

    A partir de un guion bastante sólido y diáfano, se yergue este relato desgarrador, que alejado del morbo gráfico y con la característica de dotar de dignidad a sus personajes, nos cuenta la amistad de tres niñas y la manera en que estas, crecen y sobreviven en las lejanas montañas de Guerrero, asediadas por el omnipresente espectro de la violencia, al cual se opondrán estratégicamente en distintas oportunidades.

    Noche de fuego, es una cinta que sabe muy bien cómo alejarse de los lugares comunes, y tratar con madurez un abanico de temáticas, que no conciernen (ni tocan) únicamente a México, sino a esa Latinoamérica cuyas heridas parecerían atravesarnos a todos, tal como diría en uno de sus versos el poeta chileno Joaquín Prada: puede que los perros sean otros, pero la sensación del colmillo la conocemos todos. En la película, todos los discursos están colocados de forma ordenada sobre la mesa, y como espectadores, sabremos qué tomar y en qué momento será oportuno hacerlo. A lo largo de las casi dos horas que dura la película, seremos capaces de presenciar el terror que genera el narcotráfico, la manera en que estas estructuras llegan a ser más poderosas que la ‘‘autoridad’’, cómo las mujeres cuidan de sus hijas a través de diversas estrategias y poniendo en riesgo su propia vida. A su vez, cómo es manejada la muerte o las desapariciones en una comunidad, qué ocurre con esa imagen latente del migrante, cuáles son las condiciones de educación y, sobre todo: de qué manera la infancia absorbe todos estos eventos, que, a todas luces, pueden considerarse como traumáticos.

    El filme, brilla en su primera parte por la sutileza de la tragedia y la potencia de sus imágenes, pero, sobre todo: por la manera acertada en que se encuentran representados sus personajes. En mi opinión, creo que el elenco en general funciona de maravilla, pero si debo destacar una actuación, sería la de Ana Cristina Ordóñez González, la niña que encarna a la protagonista de la historia en su etapa más joven, y quien, además, puedo considerar como: la actuación infantil que más llegó a transmitirme, entre las películas que vieron la luz en el 2021. Asimismo, la segunda parte se sostiene en ese conflicto que tienen las madres de: ¿qué hacer con estas niñas que ahora han crecido, y entienden el mundo de otra manera?, y ¿cómo poder asirse a la libertad, si se vive abiertamente en una jaula de violencia ininterrumpida?

    Al concluir con la cinta, me fue imposible evadir ese sentimiento de vacío, el cual acabó por arrancarme algunas lágrimas, gracias a su elegante tratamiento de las metáforas, que se hilan sin ninguna pretensión, y encuentran su punto más alto en lo no dicho. Esta primera obra ficcional de Tatiana Huezo llega con potencia y ternura, y con la promesa de que valdrá la pena esperar en los años que se avecinan: un nuevo regalo de esta directora.
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