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    La mula
    Críticas
    4,0
    Muy buena
    La mula

    Señor Eastwood, es usted un genio, pero ya se lo habían dicho

    por Octavio Alfaro

    Desde hace 64 años Clint Eastwood ha estado presente en la industria del entretenimiento con películas que llegaron para quedarse: Gran Torino, Million Dollar Baby, Unforgiven y más para atrás El bueno, el malo y el feo, son claros ejemplos del legado que continúa construyendo el realizador a sus 88 años. Su trabajo más reciente es La mula, en la que dirige y protagoniza, y no me queda más que decir: es la nueva joya en su corona.

    Conforme pasa el tiempo Eastwood sigue puliendo su técnica. En esta ocasión presenta una cinta en la que interpreta a un horticultor (así como lo oyen) de 90 años necesitado de dinero, solitario, orgullo y desapegado, así como muchos de sus papeles. Un día se le abre la posibilidad de hacer una pequeña entrega en su camioneta a cambio de algunos dólares, pero resulta que la carga era droga proveniente de un cártel mexicano (típico).

    Obviamente entre necesidad convertida en avaricia y comodidad, lo que menos importaba era que lo descubrieran, a final de cuentas quién va a pensar que alguien de su edad está haciendo algo tan aventurado. Aquí comienza a desarrollarse una trama en la que te vuelves un cómplice más de Earl (Clint Eastwood), ya que además de ser empático por el simple hecho de ser una persona mayor relativamente amigable y abierto, Clint saca el colmillo y hace contigo lo que quiere: sufres, te alegras, te preocupas y hasta lloras con todo lo que le pasa. Llevaba ya seis años sin que viéramos a Eastwood actuar, pero ha valido la pena esperar.


    Lo bueno

    Además de la ya mencionada actuación de Clint Eastwood, la historia tiene sus aciertos. Y es que a pesar de que todo Norteamérica sabe lo que ocurre con el manejo de las drogas, una trama bien aderezada puede destacar pese a la obviedad y reiteración del tema. De hecho, el largometraje está basado en hechos reales, por lo que es más verídico de lo que imaginas.

    Es curioso ver a Eastwood tratar de decir cosas en español (aunque sean insultos en ocasiones), ya que el humor así lo requería, porque no creas que es una cinta en la que todo es seriedad, tiene sus partes graciosas y ácidas que te hacen reír, pero al mismo tiempo querer contestar lo que mencionan. Es irónico que alguien tan patriótico como Clint se dejara convencer de aceptar un papel que de cierta forma va en contra de los principios morales estadounidenses.

    Bradley Cooper es otro de los protagonistas de hecho, es el agente quien está tras las huellas de Earl. Llega un momento en que la interacción entre él y Clint se vuelve como un pase de estafeta, como una conversación padre-hijo en el cine. Por un lado, está Eastwood que contribuyó de manera importante para que el colmillo le creciera a Cooper como actor y también se animara a dirigir. Y por el otro está Bradley que no despega sus oídos de todo lo que dice su mentor. Momentos en los que sabes que existe una química familiar entre ellos y que más allá de hablar como sus personajes, se expresan como son en realidad.



    Lo malo

    Hay que decirlo, existen algunas inconsistencias en la trama, cosas que no encajan por lógica, pero aún así pasaron por alto. Y no me refiero a lo que puede o no hacer Earl, ya que es evidente de su capacidad, sino a circunstancias complacientes que le quitan veracidad a lo contado. Un poco más de atención en esos pequeños detalles, incluso omitiéndolos, hubieran puesto la cereza en el pastel.

    No lo niego, es algo truculenta la fórmula de la película, ya que hace que te encariñes con Earl y por ende te sientes en una montaña rusa en la que es inevitable sentir nostalgia por algunas de las cosas por las que pasa. Siempre he pensado que una lágrima derramada a causa de una cinta le suma puntos falsos porque, aunque te hace sentir algo (lo cual es bueno), terminas por darle la razón a lo que rodea la situación por más ilógica que parezca. Pero aun así no abusan de este elemento, así que no te preocupes si eres muy frágil por dentro.

    En pocas palabras

    La mula es el ejemplo perfecto del legado de Clint Eastwood. Te lleva por una montaña rusa de emociones en asiento de copiloto, mientras ves como las cosas más rutinarias pueden convertirse en la mejor coartada.

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