La película ganó el Gran Premio en el Festival Internacional de Comedia de Alpe d'Huez antes de su estreno general, lo que consolidó su éxito como una comedia destacada del año.
Michaël Youn se inspiró en sus propias vivencias personales para desarrollar la trama de Divorce Club, lo que añade una capa de autenticidad y humor basado en la ironía sobre el fracaso matrimonial.
Youn ha citado influencias de grandes comedias como las de Blake Edwards, especialmente el ritmo cómico de películas como A Fish Called Wanda, lo que le ayudó a perfeccionar el tono y el ritmo del film.
Una de las sorpresas del rodaje fue la inclusión de un lémur en varias escenas, que se convierte en una fuente inesperada de humor físico, causando caos y situaciones cómicas en la vida del protagonista.
Youn incluyó a varios de sus antiguos compañeros de otros proyectos en pequeños papeles, como Vincent Moscato y Cartman, lo que le dio al rodaje un ambiente más familiar y divertido.