Wild Rose: Sigue tu propia canción
Críticas
3,5
Buena
Wild Rose: Sigue tu propia canción

La música de una estrella en ascenso

por Iván Romero

Los filmes sobre cantantes en ascenso de pronto pudieran resultar más que genéricos, porque cada año hay más de dos ofertas musicales cinematográficas que retratan a estas figuras con tremendo talento, pero que luchan contra sus inseguridades hasta que la industria musical los transforma. Es fórmula de caja de cereal: en lugar de sentirse desgastada, de vez en cuando los estudios entregan productos en los que el encanto sale a borbotones y caemos en la red de un nuevo cuento de hadas musical, como es el caso de Wild Rose.

Esta película británica llega a nuestra cartelera para embriagarnos de música country. “¡Serás la próxima Dolly Parton!”, le grita a Rose-Lynn (Jessie Buckley) una de sus compañeras de celda al salir de la prisión después de 12 meses de condena por haber traficado con drogas. La chica sueña con llegar a Nashville y convertirse en una de las mejores cantantes de música country. El problema es que es madre soltera de dos hijos y su pasado delictivo se le pondrá más de una vez en contra, impidiéndole alcanzar su anhelo.


 



Dirigida por Tom Harper (The Aeronauts) y escrita por Nicole Taylor, Wild Rose tuvo originalmente un paso de nicho, estrenándose en festivales como el de Toronto y obteniendo buena acogida por la crítica, aunque se lanzó en Reino Unido hasta este año. La carrera del cineasta no es larga, pero tiene en su haber créditos como director de capítulos de la exitosa serie Peaky Blinders y en la aclamada adaptación televisiva de La guerra y la paz para la BBC, por lo que en su poca experiencia se está curtiendo lo suficiente para ofrecer relatos sólidos.

Su película tiene ritmo, es ágil y dota a sus personajes de más de una dimensión, siendo realmente humanos en lugar de ser estereotipos que abundan en esta clase de filmes. La trama se eleva con la presencia de Julie Walters quien está esplendida como Marion, la madre de la protagonista atormentada y juzgada por su entorno. Walters teje un personaje cálido que apoya a su hija en todo momento y sabe cuándo ponerle un alto a esos sueños que le han costado a su familia.




En el caso de la protagonista, Jessie Buckley, es una cara fresca para la pantalla grande y aparte es una cantante y actriz talentosísima de origen irlandés. Su Rose es imperfecta, pero encantadora; logra que empatices con ella y con su desafortunada frustración de no poder ser cantante de tiempo completo. Wild Rose se convierte en un gran vehículo de lucimiento para la actriz. Su carrera en la música sigue de la misma manera que su alter ego, subiendo como la espuma en su país y en diversas partes del mundo. Será una de las protagonistas de la cuarta temporada de la serie Fargo y participó en Chernobyl, por lo que su nombre seguramente lo escucharemos más en los próximos años

No hay que olvidar que Harper hace una excelsa selección musical, convirtiendo a la banda sonora en otro personaje. El soundtrack tiene canciones originales para el filme y versiones de clásicas del country también hechas para la película. Wild Rose es un filme encantador, lleno de lugares comunes, pero que de pronto nos recuerda mucho al éxito del año pasado: Nace una estrella, por retratarnos un viaje mucho más honesto y menos rosa.

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