Supergirl
Críticas
4,0
Muy buena
Supergirl

'Supergirl' demuestra que los héroes más interesantes no siempre son los más perfectos

por Paloma MH

La nueva película de DC presenta a una Kara Zor-El mucho más rota, impulsiva y vulnerable de lo habitual. Milly Alcock lidera una aventura espacial que convierte a Supergirl en una heroína marcada por la pérdida, el alcohol y la necesidad de proteger lo poco que ama.

Lejos de la imagen intachable que suele acompañar a los superhéroes, la nueva versión de Kara Zor-El apuesta por una protagonista emocionalmente herida, desordenada y profundamente humana, en una película que encuentra su mayor fuerza en la imperfección de su heroína.

Supergirl
Supergirl
Fecha de estreno 25 de junio de 2026 | 1h 50min
Dirigida por Craig Gillespie
Con Milly Alcock, Matthias Schoenaerts, Jason Momoa
Usuarios
3,2
Sensacinemx
4,0
Cartelera y sesiones (866)

Las películas de superhéroes llevan años insistiendo en una idea bastante agotada: la del salvador impecable que siempre sabe qué hacer, que domina sus poderes y que termina convirtiéndose en un símbolo de esperanza casi sin fisuras.

Supergirl decide ir por otro camino. En lugar de construir a una heroína luminosa y ejemplar, Craig Gillespie presenta a una Kara Zor-El rota por el pasado, incapaz de procesar del todo su dolor y mucho más interesada en perderse entre tragos, peleas y planetas lejanos que en comportarse como el modelo perfecto del universo DC.

Y esa, precisamente, es una de las mejores decisiones de la película.

¿De qué trata 'Supergirl'?

La historia sigue a Kara Zor-El en una etapa bastante distinta a la que muchos podrían esperar de un personaje emparentado con Superman. Aquí no encontramos a una heroína pulcra ni a una figura inspiradora en todo momento, sino a una mujer marcada por la destrucción de Krypton, por la pérdida de su familia y por la sensación de no haber encontrado todavía un lugar en el universo.

En medio de ese duelo que parece acompañarla a cada paso, Supergirl se cruza con una joven que busca vengarse del hombre responsable de asesinar a sus padres. Pero la misión cambia de escala cuando Krypto, el inseparable perro de Kara, es envenenado con una sustancia letal que le da apenas unas lunas de vida. A partir de ahí, la película se convierte en una persecución intergaláctica donde la venganza, la supervivencia y el afecto terminan empujando a su protagonista a hacer algo que no siempre parece querer: convertirse en heroína.

Milly Alcock como Supergirl X
Milly Alcock como Supergirl

Una Supergirl rota, impulsiva y mucho más humana

Lo más interesante de Supergirl es que no intenta vender a Kara como una versión femenina de Superman ni como una heroína moralmente impecable. Esta Supergirl bebe, se descontrola, actúa desde la rabia y vive arrastrando un dolor que no sabe cómo acomodar. Es un personaje más caótico, más rudo y mucho menos domesticado que otros héroes del género, y eso le da a la película una personalidad propia.

La muerte de su madre, la destrucción de su planeta y la decisión de su padre de enviarla lejos para salvarle la vida no funcionan sólo como datos de origen, sino como heridas abiertas que explican por qué Kara parece estar siempre a la defensiva, siempre un poco en fuga, siempre a punto de explotar. En ese sentido, Supergirl entiende que no todos los héroes brillan de la misma forma y que algunos cargan tanto peso encima que incluso hacer el bien les cuesta trabajo.

Más que la historia de una salvadora, la película se siente como el retrato de alguien que todavía no termina de decidir si quiere pertenecer a algo o simplemente seguir escapando.

Milly Alcock como Supergirl El universo de comics
Milly Alcock como Supergirl

Milly Alcock carga la película con una heroína que no pide permiso para caer mal

Si la película funciona, en gran parte es gracias a Milly Alcock. Su versión de Kara tiene una energía salvaje, una tristeza apenas contenida y una actitud desafiante que evita que el personaje se vuelva solemne o demasiado calculado. Alcock entiende que esta Supergirl no necesita caer bien todo el tiempo para resultar fascinante. Puede ser brusca, egoísta, temeraria o incluso autodestructiva, pero nunca deja de sentirse humana.

La actriz consigue algo importante: que la vulnerabilidad del personaje no se traduzca en fragilidad, sino en complejidad. Kara no deja de ser poderosa, pero esa fuerza está atravesada por el duelo, por el enojo y por una incapacidad casi adolescente de poner en orden todo lo que siente. Por eso sus decisiones no siempre son las más nobles ni las más heroicas, pero sí las más coherentes con la persona que la película quiere mostrar.

Krypto y la venganza: el motor emocional más efectivo de la película

Aunque la trama incluye una búsqueda de venganza y una amenaza constante sobre las protagonistas, el verdadero corazón de Supergirl está en Krypto. Puede sonar exagerado decir que un perro termina siendo el gran detonante emocional de una película de superhéroes, pero aquí funciona porque obliga a Kara a salir de su apatía.

La necesidad de salvarlo se convierte en el recordatorio de que todavía existe algo —o alguien— por quien vale la pena dejar de destruirse a sí misma. Y esa idea le da una dimensión más íntima a la película: la de una heroína que no cambia por deber, por destino o por un discurso sobre el bien, sino por amor. Kara no se vuelve más responsable porque el universo se lo exija, sino porque teme perder lo poco que le queda.

En ese sentido, Supergirl acierta al mostrar que incluso los personajes más desordenados pueden encontrar un centro emocional cuando se ven obligados a proteger algo que aman.

Krypto, mascota de Supergirl Cultura Geek
Krypto, mascota de Supergirl

Jason Momoa entra a imponer caos, carisma y músculo

Y sí: Jason Momoa aparece para hacer exactamente lo que uno espera de Jason Momoa. Su presencia tiene carisma, desparpajo y esa energía desbordada que parece diseñada para robarse cada escena en la que entra. Hay algo en su personaje que se siente deliberadamente excesivo, casi como si la película entendiera que necesita a alguien capaz de romper la tensión con puro magnetismo físico y actitud de mercenario intergaláctico.

No siempre está al servicio del tono más íntimo de Kara, pero sí añade una capa de diversión y caos que evita que la película se vuelva demasiado solemne. A ratos parece un personaje sacado de otra película más desquiciada y ruidosa, pero también es parte del encanto.

El gran acierto de 'Supergirl' es que no necesita que sepas todo de DC

Para quienes no están empapados del universo DC, hay una buena noticia: Supergirl no depende por completo de que el espectador llegue con tarea hecha. Claro que existen conexiones con ese mundo y algunos elementos que cobran mayor peso si se conoce el contexto, pero la película entiende que su prioridad debe ser Kara y no el mapa completo de la franquicia.

Eso permite que incluso quienes no tengan una relación cercana con los cómics puedan entrar a la historia desde un lugar más emocional que mitológico. Lo importante aquí no es memorizar nombres, planetas o líneas temporales, sino acompañar a una protagonista que está intentando sobrevivir a sí misma mientras salva a otros en el proceso.

Una película imperfecta sobre una heroína que tampoco pretende serlo

Quizá Supergirl no reinventa el cine de superhéroes ni está libre de algunos excesos narrativos propios del género. Pero sí tiene algo que muchas películas de franquicia han ido perdiendo: una protagonista con aristas, contradicciones y heridas que realmente pesan sobre la historia.

Craig Gillespie construye una aventura espacial de venganza y persecución que, en el fondo, funciona mejor cuando deja de pensar en la grandilocuencia del universo DC y se concentra en Kara como personaje. Porque ahí está su mayor virtud: en mostrarnos a una heroína que no se define por la perfección, sino por todo aquello que todavía no logra superar.

Milly Alcock Espinof
Milly Alcock

Supergirl no es la historia de una mujer destinada a ser impecable, sino la de alguien que, incluso rota, sigue encontrando motivos para pelear. Y en un género saturado de héroes demasiado correctos, eso ya se siente como una pequeña victoria.

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