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    Concrete Cowboy
    Críticas
    3,0
    Entretenida
    Concrete Cowboy

    Un coming-of-age más del montón

    por Miguel Martínez

    Las llamadas coming-of-age son un tipo de películas que durante los últimos años han tenido un auge más que notorio en la industria del cine estadounidense. Desde la extenuante Boyhood (Linklater, 2014), hasta Booksmart, cinta que representó el debut como directora de Olivia Wilde y que la llevó a ser considerada por Sony para dirigir la primera cinta de Spider-Woman para la pantalla grande. Sin embargo, no todo es sobresaliente en este sub-género y Concrete Cowboy, ópera prima de Ricky Staub es prueba de ello.


    La cinta inspirada en los Fletcher Street Stables nos cuenta la historia de Cole (Caleb McLaughlin), un joven de quince años que debe mudarse con su padre Harp (Idris Elba) debido a ser una persona problemática para su madre. Cole tiene una relación más que distante con su padre distante, a pesar de ello, en este viaje descubrirá la vibrante subcultura de la equitación urbana de la ciudad que ha existido durante más de cien años y ha proporcionado un refugio seguro para el vecindario a pesar de la pobreza, la violencia y la invasión de la gentrificación.  


    La premisa de Concrete Cowboy es más atractiva ya que de primera impresión ubicar un coming-of-age en un contexto de una subcultura de vaqueros que mantiene viva sus raíces es sumamente llamativa. No todos los días se ven películas de este estilo. Sin embargo, la película estrenada en el Festival Internacional de Cine de Toronto peca de ser completamente predecible y ofrece poco y nada al espectador. 




    Concrete Cowboy padece de todo tipo de clichés que hemos visto en producciones similares: la relación distante con el padre que al final se solucionará, el amigo que está metido en problemas y desvía por momento al protagonista de su camino y la tragedia que hará o el conflicto medular que hará que el personaje principal madure. Lo que parecía tener tintes distintos, se convierte muy pronto en un coming-of-age más del montón. Por el lado de las actuaciones, Caleb McLaughlin sorprende como el adolescente que padece la edad de los errores y deja claro que ya no es el niño que conocimos en Stranger Things, por su parte, Idris Elba cumple a secas al interpretar a un padre que luce por momentos conservador en su comportamiento.


    Quizá un documental hubiera funcionado mejor para el tratamiento y difusión de esta comunidad que habita en Filadelfia, Estados Unidos. Un formato que permitiera conocer mejor las tradiciones de esta subcultura que se opone a la globalización y lucha por mantener a flote los valores y creencias que los rigen a pesar de la condición social y económica que podría padecer. 

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