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    El guardián de la memoria
    Críticas
    4,0
    Muy buena
    El guardián de la memoria

    Por aquellos que se soñaron siendo felices

    por Uriel Linares

    Y tras una terrible pesadilla, el Valle de Juárez, Chihuahua, no ha podido recuperar su amada tranquilidad; la fallida guerra contra el narcotráfico y la impunidad estatal y federal desataron una imparable avalancha de secuestros y desapariciones. La población en la que se desarrolla gran parte de la producción disminuyó su densidad de población de 15 mil habitantes a tan sólo mil personas hoy día; esta es la trágica historia en gran parte de México, esta es la historia de El guardián de la memoria.

    Desde hace años desayunamos, comemos y cenamos con estos temas resonando en nuestro oído; nos hemos acostumbrado y con ello perdido las verdaderas dimensiones de esta dolorosa situación que atañe al país desde hace años. Es por ello que la directora, Marcela Arteaga, realizó este documental; no sólo para mantenernos con los pies en la tierra, para hacernos recordar y reconectarnos entre nosotros mismos, porque muchas cosas se perdieron  allá afuera después de tantas lágrimas y lamentos.

     

    Este documental recibió en la pasada edición del Festival Internacional de Cine de Morelia el premio al Mejor documental, además ha tenido un destacado recorrido fuera del país proyectándose en el HotDocs de Toronto, Margaret Mead Film Festival en Nueva York y en el Festival Cine Latino de Minneapolis; por supuesto el tema es cruel e impacta de un momento a otro con sólo escuchar unos minutos de cualquier anécdota de sus entrevistados, pero ¿qué hace diferente a El guardián de la memoria en comparación con otros documentales del mismo tema?

    Comenzaré por los elementos que más atraparon mi atención: sus propuestas visuales y sonoras que, en conjunto, marcan el ritmo narrativo por el cual se desplaza el resto del documental. La distinguida percepción del tema por parte de Marcela Arteaga le llevó a tomar una decisión crucial y por la cual, de un momento a otro hace mucha diferencia: optó por no mostrar imágenes sangrientas, cuerpos desmembrados o cualquier otra atrocidad que por supuesto sucede y es real, pero prefirió emplear un discurso cinematográfico que tomara este lugar y… vaya acierto.


    No se trata de sustituir o mostrar una verdad inexistente, no, es cuestión de lenguaje y propuesta, elementos complejos de conseguir y ser aceptados por el público, Marcela lo logró con escenas de descanso que se apoyan en artefactos personales de las víctimas y en la belleza natural del estado de Chihuahua para contrastar, dramáticamente, con las impactantes anécdotas de sus entrevistados. En cuanto percibes este recurso, el documental entero fluye sin detenerse y llegar a los créditos finales.

    Tal y como lo dictan las reglas del arte, se requirió de una composición musical capaz de sumergir al espectador en este largometraje documental. Fue en este momento que noté las marcadas diferencias técnicas / artísticas que hacen al trabajo de Marcela Arteaga diferente al resto de producciones. Es un constante y emotivo ir y venir, la experiencia sensorial vale la pena por sí sola.

    Sin embargo, no todo puede ser bellamente contado, también se necesita un contrapeso que yazca en la historia y su estructura; es aquí donde se presenta al personaje principal que une a un sinfín de tristes anécdotas: Carlos Spector, abogado de migración en el Paso, Texas, quien desde hace años ha decidido ayudar a mexicanos solicitar asilo político en Estado Unidos al ser perseguidos por una brumosa tormenta de muerte.


    Y después una reconfortante conversación en medio de un ambiente muy frío y una congelada taza de café, caí en cuenta de un ángulo distinto al que este documental busca llegar: después de saber que el tema de violencia es repudiado en la mente de la sociedad y todo mundo se voltea para evadirlo y esperar que con esta actitud se solucione, también muestra que no todos los mexicanos desean fervientemente pasar al otro lado por el cliché del sueño americano.

    Por supuesto que un mejor estilo de vida es el motor de millones de personas, sí, también es verdad; aunque no lo es todo, también hay quienes huyen de carteles y del mismo gobierno, no buscan hacerse de billetes verdes ni lujosos autos que rompan el viento a 200 Km/h, buscan mantener latiendo su cálido corazón y con él recordar a quienes perdieron.

    El guardián de la memoria es un estremecedor documental que toma terribles casos de secuestros y asesinatos en Guadalupe Distrito Bravo, Chihuahua, como consecuencia de la fallida guerra contra el narcotráfico, pero también se atreve a mostrar un lado B, uno que, de acuerdo con Carlos Spector, abogado de migración, existe una inquebrantable relación entre el gobierno federal y grupos delictivos; esto mientras lentamente los recuerdos parten de la memoria de quienes alguna vez soñaron con ser felices y vivir plenamente en el país que los vio nacer.

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