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    Veinteañera, divorciada y fantástica
    Críticas
    2,0
    Pasable
    Veinteañera, divorciada y fantástica

    Veinteañera, divorciada y falsa feminista...

    por Cristina Ibañez
    En estos tiempos, los movimientos feministas que luchan por igualdad de oportunidades han caído en manos del falso feminismo, aquel que se nutre de mensajes exagerados o desvirtuados que no promueven la libertad de decisión de las mujeres y,  Veinteañera, divorciada y fantástica , es un ejemplo de esta feminidad mal entendida que se recarga en una trama con personajes insípidos. 

    Regina (Paulina Goto) es una veinteañera tapatía que aparenta estar felizmente casada con Juanpa (Vadhir Derbez), un tipo consentido e inmaduro que con el paso del tiempo le demostrará no ser el príncipe que ella pensaba. La protagonista no se siente realizada con su matrimonio y, después de una fuerte discusión, su esposo le propone "darse un tiempo" y la abandona para irse a la Ciudad de México. Regina, desconsolada por el abandono de su marido, no sabe cómo darle la noticia del divorcio a sus padres, por lo que decide seguir a Juanpa hasta la capital. 

     



    El director, Noé Santillán-López, intentó retratar un viaje de autodescubrimiento, empoderando a la protagonista a través de una desgastada fórmula en donde primero se le retrata como una inútil para luego empoderarla con el mensaje de "no necesitas de nadie más que de ti misma para salir adelante". La historia está saturada de mensajes exagerados que, lejos de empoderar a las mujeres, derrochan falso feminismo, pues no enaltece las conquistas de las mujeres modernas. 

    La intención de la película es transmitir un mensaje de empoderamiento sin fundamentos. Partamos del hecho de que nadie obligó a la protagonista a contraer nupcias con este patán, ella lo decidió. Pero si la intención era dar una lección de vida, quizás hubieran optado por demostrar que las mujeres actualmente son lo suficientemente capaces de elegir con sabiduría a su compañero/compañera de vida -especialmente si pertenecen a un sector de la sociedad privilegiado-. Pero desde que a la protagonista y a sus amigas se les bautiza como "veintitontas", es inevitable etiquetar a su feminismo como falso. 

    Además, la trama quiere abarcar otras temáticas de preocupación actual, lo cual termina por saturar la empalagosa dinámica entre los personajes. Durante la escena final, Goto protagoniza un meloso discurso que rechaza a la familia como núcleo -en ocasiones- tóxico para la sociedad, el acoso laboral se hace presente de manera forzada y el personaje de Natalia Tellez intenta poner el dedo sobre el renglón en temas como la homosexualidad y la codependencia. El problema radica en que ninguna de estas narrativas logra cuajar, pues parecen historias paralelas contadas en una misma producción. 

    El desarrollo de los personajes no tiene un fondo emocional trascendente. Todos, absolutamente todos, responden únicamente a estereotipos exagerados. Los protagonistas, Regina (Paulina Goto) y Andrés (Jesús Zavala), destacan solamente por rechazar conductas que -de acuerdo con la narrativa- no van de la mano con la mentalidad de mujeres modernas; mientras que personajes como Juanpa (Vadhir Derbez), Lorenza (Ela Veldén), Roberta (Giselle Kuri) y Emiliana (Ana Gonzalez Bello) tienen participaciones absurdas. No obstante, la dinámica entre Natalia Tellez y Paulina Goto le inyecta vitalidad a la historia. De hecho, hubiera sido una gran idea centrar la historia en dos personajes femeninos y no en el autodescubrimiento de una venteañera despechada y conservadora. 

    Como es costumbre en el cine mexicano, la narrativa recurre a la música como elemento principal para indicarnos la emoción que debemos experimentar en cada escena. A través de trillados temas de la música pop en español, la trama acompaña a la protagonista en sus momentos más felices y en sus hazañas más "deprimentes"; así que si no fuera por el soundtrack, quizás no entenderíamos el mood de los personajes. 

    Veinteañera, divorciada y fantástica es una comedia romántica insípida que, lejos de ser una historia que enaltece las conquistas de las mujeres modernas, es una historia repleta de estereotipos exagerados. Esta producción, lejos de enaltecer las virtudes del feminismo, está repleta de feminidad anticuada. 

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