Varda por Agnès
Críticas
4,0
Muy buena
Varda por Agnès

Un retrato póstumo de una vida plena

por Iván Romero

No ha pasado ni un año del deceso de la mítica directora de cine francesa, Agnès Varda y su hueco en la industria cinematográfica sigue ahí, creando cosas en algún lado. Ella es toda una escuela de cine, de paciencia, pasión por el oficio, pero, sobre todo, de actitud. Quien ha podido ver algo de ella detrás de cámaras y en pantalla es candidez y calidad de ser humano. Su muerte, sin embargo, fue un balde de agua fría debido al momento tan álgido que se está viviendo en el mundo respecto al feminismo y el empoderamiento de la mujer. Ella fue una de las pioneras en el cine hecho por mujeres y en su activismo constante para impulsar y representar al género femenino. Su carrera no sólo incluyó una larga lista de largometrajes de ficción, sino del mismo modo, videoinstalaciones en distintas partes del mundo, así como su claro amor por el género documental.

Es justo este género con el que la directora se despide. Después de su maravilloso documental Faces Places en 2017, nos deja una lección cinematográfica más con Varda por Agnès, su póstumo trabajo perteneciente al documental meta -lleno de referencias a toda su filmografía- una master class invaluable en la que ofrece a detalle un viaje por los momentos cumbre de su carrera, entregando un testamento de dos horas sobre una gran mujer, de una pasión y de una larga y fructífera vida de alguien que revolucionó la manera de hacer las cosas en el cine.


 



La primera hora de Varda por Agnès es una joya absoluta, tanto que develar los secretos y grabaciones nunca antes vistas que comparte Varda sería cometer un spoiler gigantesco para el fan más clavado, aparte que cada uno de estos referentes son la cereza del pastel en la narrativa del filme. Aunque bien, este primer apartado recorre clásicos desde Cleo de 5 a 7 hasta Sin techo ni ley, e incluso analizando La felicidad.

Si bien, la realidad es que excede su duración y para la última parte se siente un poco repetitivo el discurso y termina siendo redundante, no es nada grave. Curiosamente la última parte del montaje ya no pudo ser supervisada por Varda y fue su hija: Rosalie Varda, la que recibió las instrucciones sobre cómo quería terminar el filme. Ni en sus últimos meses de vida la aclamada directora descanso de seguir creando y compartiendo todas sus experiencias.




Son estas experiencias de la ingeniosa y carismática Varda lo que hace que este documental tenga más vida, ya que, siendo incisivos, no deja de ser una clase maestra grabada con videocámara. El poder de la edición y curaduría de fragmentos cinematográficos son parte fundamental de que este trabajo póstumo se vuelva imprescindible, ya que cada pasaje e inserción de imágenes o video engrana a la perfección con todo lo que directora se encuentra narrando. Varda por Agnès es también acerca de alguien que supo moverse ante el tan difícil oficio del cine y que supo adaptarse a los cambios viendo con sus propios ojos la evolución a lo largo de casi 80 años. Una artista autentica y como quizá nunca habrá otra.

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