La fiera y la fiesta
Críticas
2,5
Regular
La fiera y la fiesta

Una puerta de entrada a la inmortalidad

por Rubén Peralta Rigaud

La figura de Jean Louis Jorge es relativamente desconocida dentro de la industria latinoamericana, y ni mencionar dentro de la nueva industria del cine dominicano. Abiertamente homosexual, fue asesinado en el 2000 y no sólo sufrió de una muerte biológica, si no también moral. Jean Louis dirigió tres largometrajes: La serpiente de la Luna pirata, protagonizada por una joven Sylvia Morales (futura directora), como una mujer que trabaja en un club nocturno mientras pierde el control de la realidad; Melodrama, basada en los romances en pantalla de Rudolph Valentino y Pola Negri; y When a Love Story Ends inspirada en un relato real sobre una mujer acusada de infidelidad y abandono infantil. En todas, existe un estilo experimental algo adelantado a su época.

Partiendo de este artista, Laura Amelia Guzmán e Israel Cárdenas, el dúo de directores dominicanos con más trascendencia (aunque Cárdenas es de origen mexicano), crean un universo en el cual la nostalgia acerca del fenecido cineasta seria la inspiración con La fiera y la fiesta. El filme que navega entre lo absurdo y la añoranza, inicia un viaje de locura cuando conocemos a Vera (Geraldine Chaplin) en su llegada al Caribe para hacerse cargo de una película incompleta de Jean Louis. Las memorias presentes por fotografías y secuencias de sus emblemáticas y desconocidas cintas decoran una ficción que combina el baile y los vampiros en una oda a la melancolía, buscando la forma más poética de resucitar al cineasta olvidado.


 



Vera, un personaje muy parecido al fenecido director, viste con un glamoroso atuendo y tiene una constante ansiedad de fumar su cigarrillo electrónico, lo que le causa problemas desde la primera reunión con miras a la producción del largometraje. Ella no está conforme con nada, lo que se ha hecho en la preproducción ante sus ojos es un mero desastre. Es entonces cuando decide recluirse en un lujoso hotel, dividiendo su tiempo entre constantes fiestas y presionando a su productor.

Le Palace es el nombre del guion firmado por Jorge, en el que cuenta la historia de vampiros y estrellas de cine, algo muy parecido al estilo creativo del director dominicano y resultaría ser el guion para filmar bajo la tutela del personaje de Chaplin.

La fiera y la fiesta es un filme provocador y confuso que encuentra genialidad en la elección de su elenco. Geraldine Chaplin como Vera, controla su cuerpo con demasiada expresividad y se siente exagerada y sobreactuada. Tiene motivos en muchas secuencias para lucir enfocada e inspirada a la vez, mayormente cuando comparte sus ideas y deseos. Udo Kier apenas tiene participación, pero utiliza su habitual ironía y rostro frío para sacar provecho a sus minutos en pantalla.




Sin duda que lo mejor de la película es la manera en que Laura Amelia e Israel crean una atmósfera caribeña a partir de imágenes e iluminación (Cárdenas hizo la cinematografía). La magnífica producción de diseño junto con las divertidas opciones musicales de Leandro de Loredo, las fotos en blanco y negro y los insertos de las películas de Jorge, hacen que el filme llegue a un resultado aceptable.

Metacinema significa literalmente películas sobre el cine, historias que narran conscientemente filmes y su realización y visionado. Estas historias auto reflexivas y de múltiples capas pueden ser sobre un escritor que intenta escribir un guion, un cineasta que intenta hacer una película, un espectador que intenta ver una cinta, o incluso un personaje que reconoce que es un personaje dentro de una producción. A menudo difumina las líneas entre la ficción y la realidad y, en última instancia, plantea preguntas sobre la escritura, el espectador y el cine en general.

La fiera y la fiesta navega entre la reflexión y se da a sí misma las respuestas. Los personajes viajan entre sus demonios mientras crean una producción cinematográfica. Los pocos presupuestos y una ambición de epopeya en el rodaje, los accidentes, el conflicto de la libre creación y la constante inconformidad del equipo productor formarían la piedra angular de este singular filme, pero, sobre todo, la historia se centra en Vera y sus dudas, sus respuestas, y su inspiración: Jean Louis. Rodar su película puede rescatar no sólo a su amigo del olvido, sino también ser, a través de su asociación con él, su puerta de entrada a la inmortalidad. El deseo real de todos los artistas.

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