Territorio
Críticas
3,0
Entretenida
Territorio

El cine en tiempos de masculinidad tóxica

por Tamara Cuevas

Desde hace ya varios años la masculinidad tóxica ha sido expuesta como uno de los tantos enemigos de la civilización moderna. A los hombres se les ha educado para ser fuertes, pero no para sentir. Territorio, dirigida por Andrés Clariond, explora las vertientes de un discurso que se ha prolongado por demasiado tiempo en nuestra sociedad, utilizando a un matrimonio de clase media baja como el objeto a analizar.


Lupe y Manuel son una pareja joven que no ha podido formar una familia. El deseo de un bebé es mayor en Manuel, que no ve la hora de jugar con su primogénito, mientras que Lupe no pierde la cabeza sobre el tema, pues está bastante ocupada y satisfecha con su vida laboral como asistente de una directora educativa.


 




La construcción de la pareja de Andrés Clariond en Territorio no deja nada al azar. Lupe, personificada por Paulina Gaitán, es una mujer fuerte que muchas veces parece ser emocionalmente más estable que Manuel, interpretado por José Pescina. Manuel tiene la complexión física de un hombre mucho menor (o tal vez más frágil), alguien que apenas está entrando a sus veintes. La diferencia no es arbitraria: más adelante estas limitaciones físicas se verán acentuadas por la presencia de un tercero en discordia que encarna todo lo que Manuel parece no ser.

Al agotar sus opciones, la pareja decide intentar la fecundación in vitro sin resultados garantizados, por lo que Manuel le pide a uno de sus empleados convertirse en su donador de esperma, abriéndole así la puerta a los rasgos de masculinidad tóxica de Rubén, un hombre completamente contrario a él no sólo físicamente, sino psicológicamente también, quien encarna todo lo que la sociedad ha dictado que un hombre debe ser: agresivo, sexual, físicamente fuerte y un tanto homofóbico.





La pelea por el territorio comienza con Manuel llevando las de perder por ser un hombre más apaciguado y menos dado a reaccionar de manera violenta, como lo hace su contraparte a la menor provocación. Mientras tanto, Lupe, se debate entre dos hombres (algo así como Dos mujeres un camino pero ahora es una mujer quien decidirá el destino de los demás y no al revés) que sacian cada uno diferentes necesidades en ella. El proceso que vivirá el elenco de Territorio desde este momento estará lleno de contradicciones porque la balanza de la narración terminará por inclinarse hacia el lado equivocado de la historia.



En estos tiempos de corrección política, podríamos encontrar una y mil maneras de desacreditar el final que Territorio tiene por el simple hecho de no ser uno feliz, sino uno que habla con la misma honestidad –y crueldad– que imperó durante toda la película. Si llegas a Territorio esperando ver una solución de conflictos que te deje satisfecho o que deje una estela de esperanza al terminar los créditos, puedes esperar sentado. Al contrario, Territorio nos recuerda que el cine no se hizo para dar lecciones de moralidad, sino para retratar la realidad por más cruda que ésta sea.

 



Territorio se estrena en México en el FICM (Festival Internacional de Cine de Morelia).

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