Fue nominada al premio de la Academia, en 2020, como mejor cortometraje documental.
Según testigos citados por la revista sueca Filter, una de las niñas que aparecen en la película fue presionada por sus padres para que simulara el síndrome de resignación con el propósito expreso de mejorar las perspectivas de la familia de obtener el estatus de residente permanente en Suecia. Los testigos insistieron en que, de hecho, la niña había sido una niña normal y que funcionaba bien, a la que se le enseñó a fingir su enfermedad cuando estaban presentes médicos y funcionarios. La cadena de televisión pública de Suecia, SVT, entrevistó al pediatra sueco Karl Sallin diciendo que los cineastas habían elegido frases de entrevistas con él de una manera "imprudente y peligrosa", distorsionando su visión de la situación. SVT solicitó reiteradamente comentarios a los productores, quienes optaron por no responder.