Los caballeros
Críticas
3,0
Entretenida
Los caballeros

El Guy Ritchie de antes

por Iván Romero

La cámara de Guy Ritchie (Aladdin), uno de los cineastas ingleses más representativos de finales de los noventa, se caracteriza principalmente por planos fijos al momento de acercarse al rostro de cada uno de los personajes en cualquier reacción o como introducción de cada uno de ellos; es decir, de pasar a lo frenético de algunas secuencias, metía todo el acelerador para detenerse en sus protagonistas. Un sello muy particular que sólo un autor puede definir y dejarlo grabado en el subconsciente del espectador.

La carrera de Ritchie no ha sido perfecta, pero la ha balanceado entre el cine comercial y el independiente. Juegos, trampas y dos armas humeantes, Snatch, cerdos y diamantes, y The Man From U.N.C.L.E., son algunos de los títulos que sin duda han marcado su filmografía, especialmente los dos primeros largometrajes, los cuales son relatos de crímenes y mafiosos con un reparto coral multiestelar.


Ahora Ritchie estrena Los caballeros, filme con el mismo espíritu que películas que lo enmarcan como el gran regreso del autor a su origen. La película se centra en las peripecias de Mickey Pearson (Matthew McConaughey), un hombre de negocios cuyo imperio en Londres se ha construido gracias al tráfico de drogas. Al momento de querer vender su negocio a una familia de millonarios en Oklahoma, varios clientes interesados intentan impedir el acuerdo sin importar a quién tengan que eliminar en el inter, usando todo tipo de conspiraciones, sobornos y chantajes con tal de apoderarse de la rentabilidad.


 



Destaca el elenco conformado principalmente por hombres como McConaughey, Charlie Hunnam Jeremy Strong, Colin Farrell, Henry Golding, Hugh Grant. Pero la participación de una actriz: Michelle Dockery, resulta lo más fresco del metraje, ya que aparte de talentosa, pocas veces hemos visto a la intérprete en un género como este y, por otro lado, también se siente un tanto desperdiciada, ya que su participación es mínima, aunque brilla cuando sale a pantalla. De igual manera la química entre Grant y Hunnam es otro de los puntos álgidos de esta entrega, ya que hay una dinámica muy particular entre los dos que sirve como médula del relato en general.

El universo que presenta Ritchie es elegante, sarcástico y muy superior a otros de sus filmes, pero tiene un punto muy débil y que juega en su contra. Su primera hora es muy lenta y trata de ser grandilocuente en su discurso y en el relato que el personaje de Hugh Grant se pone a contar, por lo que tarda realmente en engranar y tomar forma. Los espectadores deben ser pacientes y los fans permisivos. La combinación entre thriller y comedia negra funciona particularmente en la segunda parte, cuando de un momento a otro el ritmo cambia y ahora sí vemos al Ritchie que conocemos, mucho más ácido en los diálogos y divertido. Quizá para cuando este momento llegue, el espectador se sienta un tanto cansado, pero se ve recompensado por el acto final.

Los caballeros podría considerarse un “Guy Ritchie: Grandes éxitos” que indudablemente se pierde en su primer acto, con una cronología dispersa, confusa y particularmente aburrida. Cuando Ritchie parece despertarse, es cuando el filme le da a sus seguidores lo que esperaban de tal elenco y director. Un último acto de crimen, irreverente, llena de acción, vueltas de tuerca y comedia inglesa de la buena. ¿Esto será suficiente para considerarlo dentro de lo mejor de Ritchie? Honestamente, no, pero no se pierde nada dándole una oportunidad.

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