Por la controvertida temática del corto, grupos de religiosos evangélicos, promovieron el boicot a la película y a Netflix. Un obispo católico de Alagoas, Henrique Suenes de la Costa recomendó la cancelación de suscripciones del servicio de streaming.
Después del estreno, una petición fue creada contra la exhibicíon de la película que traspasó 1.6 millones de firmas.