Aunque el director Cédric Klapisch no está acostumbrado realizar drama de época, su fascinación por el París del siglo XIX lo impulsó a realizar esta película, especialmente porque es la misma época en la que trabajó en su cortometraje 'Ce qui me meut', pero aquí se enfrentó a un reto mayor al tener que lidiar con 80 extras con vestuario de época, decorados, carruajes y demás, lo que hizo que el rodaje fuera mucho más largo, coreografiado y complejo de lo que había hecho previamente.
Las principales locaciones de la película se llevaron a cabo en Normandía, en distintas regiones como La Vespière-Friardel, Mesnils-sur-Iton, Étretat, y la casa y los jardines de Claude Monet en Giverny.
Al estar la película ambientada entre el presente y el pasado, el equipo de producción decidió utilizar lentes diferentes para distinguir las épocas: anamórficas para recrear el estilo de las primeras fotos a color del siglo XIX, y esféricas para un presente más nítido. Incluso, algunas escenas incluso se inspiraron en pinturas de Monet y Degas.