Tuvo su premier mundial en el Festival de Cannes, en mayo de 1990.
Kurosawa tuvo problemas para conseguir financiamiento de los estudios japoneses, lo que atribuyó gran parte de su culpa a la naturaleza política de sus críticas a la energía nuclear en la película. Buscando una manera de producirla, mandó una copia de su guion a Steven Spielberg, a quien le gustó, y ayudó a conseguir un contrato para la película a través de Warner Bros.
Kurosawa siempre había imaginado el papel de Vincent Van Gogh interpretado por Martin Scorsese cuando la escribió por primera vez, basándose en su primer encuentro con él siete años antes.
Además de los ocho segmentos de la película, originalmente se unieron tres más que terminaron siendo cortados debido a restricciones de tiempo; uno involucraba a personas volando por el aire, otro involucraba a sacerdotes budistas protestando contra los impuestos del templo, y el tercero se centraba en presentadores de noticias hablando sobre un estallido de paz mundial.
Este fue el último trabajo del director Ishirô Honda y a veces se afirma que dirigió los segmentos El túnel y El monte Fuji en rojo. Si bien nunca se confirmó el alcance total de la contribución de Honda a estos segmentos, Kurosawa valoró el aporte que le brindó su experiencia. En una entrevista mencionó: “Tener a Ishirô Honda, que sirvió en la guerra, como amigo... Me sentiría extraño haciendo una película de guerra, no conozco la realidad de la batalla”.