El personaje de Chiyoko tiene ciertos rasgos que recuerdan a Setsuko Hara, una gran estrella del cine japonés de los años 40, 50 y 60 que también sorprendió al público cuando se retiró repentinamente de la vida pública. El propio Satoshi Kon comentó en una entrevista que esa influencia estuvo presente, junto con la de otra reconocida actriz, Hideko Takamine. Aun así, el director dejó claro que su intención no era retratar a una figura concreta, sino crear un personaje con el que cualquiera pudiera conectar a nivel humano.
Para conseguir que las películas de Chiyoko tuvieran ese aire antiguo, el equipo utilizó técnicas tradicionales en lugar de efectos digitales. Dichas escenas se filmaron por separado y se sometieron a distintos procesos de laboratorio y telecine para darles un acabado envejecido. De esta manera lograron ese aspecto clásico sin recurrir a efectos generados por computadora.
Una de las principales razones por la cual la grullas aparecen varias veces a lo largo de la película, es porque en la cultura japonesa estas aves simbolizan la longevidad y la fidelidad, ya que la tradición dice que pueden llegar a vivir mil años.