David Burroughs es condenado a cadena perpetua tras haber sido encontrado culpable de haber asesinado a su propio hijo, sólo que David no realizó tal crimen. A pesar de esto y con todo en contra, a David no le queda más remedio que aceptar su destino y permanecer en la cárcel hasta la muerte, pero cuando recibe pruebas de que su hijo podría seguir con vida, David escapa de la prisión y se promete encontrarlo para así conocer la verdad y poder limpiar su nombre de una vez por todas. Tras su fuga será perseguido por las autoridades de todo el país, por lo que no sólo deberá tener cuidado, también deberá apresurarse en encontrar a su pequeño antes de que sea demasiado tarde.