La vida para Anna y su hija Maya no ha sido nada sencilla y por lo mismo ha ingresado al programa de protección de testigos, pues ésta es la forma en la que el gobierno puede mantenerlas a salvo. Ambas han vivido experiencias traumáticas y dolorosas, por lo que están decidida a iniciar una nueva vida alejadas del peligro. Dentro del programa se les asigna una nueva identidad, nombre y lugar para vivir, por lo que tendrán que dejar atrás su vida en Londres y mudarse a un pequeño pueblo de Escocia, donde poco a poco se irán adaptando a su nueva realidad. Justo cuando las dos comienzan a disfrutar de su nueva vida en este sitio, dos peligros sicarios comienzan a perseguirlas, pues aquel peligro de su pasado pareciera haber regresado más fuerte que nunca y está decidido a atraparlas.