Esta cuarta entrega de la saga ‘La Caza’ se sitúa en la selva de Irati ubicada en Navarra. En medio de 20 mil hectáreas rodeada por la belleza e imprevistos de la naturaleza se encuentra una aldea que hasta el momento vivía bajo una tranquilidad y seguridad que parecía inquebrantable, pero luego de que aparece el cuerpo sin vida de una mujer colgando en un árbol, todos en la aldea comienzan a dejarse llevar por el pánico y las leyendas antiguas. La guardia civil es enviada a investigar este caso que resulta bastante extraño, por lo que el teniente Ernesto Selva bajo el mando de la joven inspectora Gloria Mencía, deberá liderar esta investigación y aunque últimamente Ernesto ya había perdido la motivación respecto a su trabajo, este caso lleno de intrigas y el hecho de que se reencuentra con Sara Campos en este lugar, Ernesto querrá hacer las cosas bien. Sara ha cambiado bastante a raíz de la pérdida de su ex pareja, pues ahora es una psicóloga especializada en perfiles criminales por parte de la UCO. Ella será vital para esta investigación que parece confusa con cada paso que dan, pues en medio del folclore y leyendas, habita un asesino que conoce a la perfección cada rincón de este lugar y no está dispuesto a parar, o al menos eso es lo que cree Sara.