La vida de Hiroto Ikuta es bastante despreocupada y él no podría ser más feliz de esta forma, pues aunque muchos a su edad lo que más quieren es tener una casa propia, formar una familia o tener un gran puesto laboral, a Ikuta no le interesa nada de esto. Él tiene un trabajo de medio tiempo en un estanque de pesca y simplemente se dedica a disfrutar de la vida que hay a su alrededor, pues no se encuentra a prisa de querer conseguir ‘algo’, ya que para él la vida no se trata de todas aquellas cosas banales. Ikuta posee una personalidad amable y gentil, así que suele tener buena relación con la gente, más con las personas mayores; de este modo se hace mejor amigo de una mujer jubilada de 83 años llamada Hanae Wada que lo invita todos los días a comer a su casa. La amistad de ambos se vuelve sumamente especial y Hanae decide dejarle como herencia su propia casa a Ikuta. Ahora Ikuta se encargará de hacer el antiguo hogar de su difunta amiga Hanae como suyo, además estará acompañado de su prima Natsumi Kobayashi, la cual se ha mudado con él para estudiar la universidad. Ambos continúan descubriendo la belleza de la vida en los pequeños detalles y lo más ordinario.