Christine Marie, una psicóloga experta en sectas, y su esposo Tolga Katas, productor de videos musicales, decidieron infiltrarse en una comunidad polígama de Short Creek para así recopilar evidencia sobre lo que ocurría en la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, la cual era liderada por el supuesto profeta Samuel Rappylee Bateman. Christine y Tolga sabían que esta iglesia era una secta y Samuel un completo criminal, pero para poder llevarlo ante la justicia le hicieron creer que estaban de su lado y lo ayudarían a captar más seguidores, pero la realidad es que se dedicarían a recabar evidencia y testimonios ya que Samuel controlaba una red de abuso sexual infantil que operaba en diversos estados de Estados Unidos. A pesar de los riesgos que corrían, ambos se mezclaron con el resto y buscaron ayudar a todas las víctimas desde dentro, quienes creían que el infierno que vivían era algo que duraría para siempre.