Korbi sueña con montar un negocio propio, pero su proyecto se cae tras perder el financiamiento estatal. Entonces se le ocurre una idea tan arriesgada como novedosa: abrir el primer café de cannabis en Baviera. Para eso necesita a un socio y de esta forma encuentra en Wolke, un consumidor habitual relajado y con pocas ambiciones, al candidato ideal. Lo que sigue es una lucha absurda contra la burocracia alemana, permisos imposibles y vecinos escandalizados.