Isabelle, compradora; Mickaël, técnico de mantenimiento; Raphaël, responsable de calidad, seguridad y medio ambiente; y Léa, una becaria, forman un equipo que debe sortear los imprevistos diarios: máquinas que se averían sin aviso, auditorías de seguridad que ponen a todos nerviosos, pedidos urgentes que trastocan la planificación, rupturas de stock que amenazan la producción y nuevas normativas que nadie termina de entender. Mediante entrevistas frente a cámara, situaciones absurdas y tensiones propias de la cadena de producción, cada personaje de este falso documental lucha por hacer valer sus prioridades, a menudo recurriendo al humor y a la mala fe.