Alex y su madre Rachel Nickell salieron a caminar dentro de la localidad en la que vivían, Wimbledon Common, pero justo en este paseo Rachel es asesinada frente a su pequeño y éste se convierte en el único testigo del crimen. Alex tenía sólo dos años cuando esto ocurrió, pero a pesar del trauma vivido y todo lo que pasó, los medios y la policía presionaron al pequeño para que hablara o brindara pistas del homicida. Debido a esto, André, el padre de Alex y ahora viudo, se enfrentará junto a su hijo al profundo dolor de la perdida de Rachel como el trauma y la insistencia de todos por hacer que Alex hable. Ambos lucharán por salir adelante y construir una nueva vida para ellos.