La historia real de Facebook: descubre cómo el ego y la traición construyeron el imperio de Mark Zuckerberg
Desde 'El arca rusa' de Aleksander Sokurov hasta 'Museo' de Alonso Ruizpalacios, me encantan las películas que se desarrollan al interior de los museos. Como historiador del arte, me interesa explorar los vínculos que existen entre la pintura y el cine como medios de expresión visual.

Antes de convertirse en el gigante que dominó Internet, Facebook nació entre conflictos, resentimientos y rupturas. Este filme muestra cómo el ego y la ambición de Zuckerberg dieron forma al fenómeno digital que sigue marcando nuestras vidas.

Cuando David Fincher estrenó The Social Network en 2010, pocos imaginaban que un drama sobre la creación de Facebook se convertiría en una de las películas más influyentes del siglo XXI. Con un guion afilado de Aaron Sorkin y un ritmo quirúrgico, el filme exploraba el surgimiento de una plataforma que cambiaría al mundo. Mark Zuckerberg, interpretado por Jesse Eisenberg, aparecía como un joven brillante pero impulsado por inseguridades profundas, resentimientos y una ambición capaz de romper amistades para alcanzar el éxito.

Una trama donde el poder devora los vínculos

La película sigue el ascenso de Zuckerberg desde su habitación en Harvard hasta las demandas millonarias que enfrentó años después. Entre ellas estaba la de Eduardo Saverin, su amigo y cofundador interpretado por Andrew Garfield, quien pasó de ser aliado a víctima del crecimiento meteórico de la empresa. El filme retrata este conflicto como el corazón emocional de la historia, mostrando que la construcción de Facebook estuvo marcada más por traiciones que por innovación tecnológica.

The Social Network fue celebrada desde su estreno, cosechando ocho nominaciones al Oscar y obteniendo premios por montaje, música y guion. Pero lo verdaderamente sorprendente es cómo la película anticipó el impacto devastador que las redes sociales tendrían en la vida pública y privada. Lo que comenzó como un espacio para conectar a amigos y familiares terminó convirtiéndose en un terreno fértil para la desinformación, la manipulación política y la fractura de comunidades enteras.

Zuckerberg como símbolo de la era de las redes sociales

El filme no predijo el futuro literal de Facebook, pero sí mostró el origen psicológico de un fenómeno global: un proyecto construido desde la inseguridad, la necesidad de aceptación y el deseo de dominar un entorno social que parecía inaccesible. La película sugiere que las mismas emociones que impulsaron a Zuckerberg en 2003 terminaron moldeando la cultura digital de la siguiente década, marcada por egos frágiles, disputas públicas y una competencia constante por la validación online.

Quince años después, el impacto de la película sigue creciendo. Su reflexión sobre la transformación de las relaciones humanas se siente más actual que nunca, especialmente en un entorno donde la tecnología amplifica conflictos y erosiona la confianza. The Social Network plantea que la misma herramienta que prometía unión terminó exacerbando divisiones, rompiendo amistades y reconfigurando la manera en que entendemos la verdad y el poder.

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