Tim Burton deja lo gótico para entregarnos su película más emotiva y colorida
Jessica Campos
-Redactora
Algunas de mis películas favoritas son 'Birdman', 'Begginers' y 'L'âge atomique'. El cine de terror me da miedo, me gustan los comics, y mis géneros favoritos son la fantasía y la animación. Estudié Comunicación en la UNAM y algún día terminaré la carrera de Historia en la FFyL.

Además de estar protagonizada por Ewan McGregor, esta historia es perfecta para una tarde de películas en casa.

Es cierto que Tim Burton es uno de los directores más reconocidos del cine gracias a su particular estilo visual, marcado por lo gótico, lo fantástico y lo excéntrico. Desde finales de los años ochenta, su obra se caracterizó por la creación de mundos alternos y personajes marginados que retomaban un emotivo protagonismo en los dramas de sus vidas, tal como lo vemos en Beetlejuice y de forma más precisa en El joven manos de tijera, mientras que su Batman de 1989 consolidó su destreza en la dirección.

A lo largo de la década de los noventa y principios de los dos mil, alternó proyectos personales con grandes producciones de estudio como Ed Wood, Sleepy Hollow: La leyenda del jinete sin cabeza y El planeta de los simios de 2001, que dieron a conocer su interés por el cine clásico, los relatos oscuros y las figuras incomprendidas que anhelan descifrar el misterio de lo oculto o una rebelión.

La película que sale del tono narrativo y visual de Tim Burton

Tras su estreno en 2003, Big Fish (o El Gran Pez en su título en español), marcó un punto particular dentro de la carrera del director y a diferencia de otras películas sobre lo macabro o lo fantástico, se inclinó hacia un tono más luminoso y emocional, sin abandonar del todo el elemento de lo irreal. El filme se basó en la novela homónima de Daniel Wallace y fue protagonizado por Ewan McGregor y Albert Finney.

Su trama narra la relación entre un padre y su hijo a través de historias fantásticas y aparentemente falsas, que funcionan como una forma de reinterpretar la memoria y la identidad. En este sentido, la fantasía no se presenta como un escape oscuro ni resiliente -como solía hacerlo el director hasta entones-, sino como una herramienta narrativa para hablar del paso del tiempo, la muerte y la reconciliación familiar.

Una película muy original dentro de la trayectoria de Tim Burton

Dentro de la filmografía de Burton, El Gran Pez se destaca por ser una de sus cintas más personales y emocionales, que además transformó los elementos recurrentes de su cine -como la exageración visual y el uso de lo fantástico-, hacia una mirada más humana y nostálgica que la distingue de otras de sus historias.

Con el paso de los años, Big Fish también fue revalorada como una pieza clave para comprender la versatilidad de Tim Burton, confirmando su capacidad para utilizar la fantasía como un lenguaje narrativo y emocional.

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