"Estaba muy avergonzada durante el rodaje": la crisis de confianza que vivió Anne Hathaway por culpa del talento de Johnny Depp
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Hoy, la anécdota de Anne Hathaway se cuenta con humor. Pero en su momento fue real, incómoda y muy sincera.

Nadie en su sano juicio pondría en duda el talento de Anne Hathaway. Desde que conquistó al público con El diario de la princesa, pasando por su giro icónico en El diablo viste a la moda, hasta levantar una estatuilla dorada gracias a Los Miserables, Hathaway ha demostrado una versatilidad que pocas actrices de su generación pueden presumir.

Por eso sorprende saber que hubo un rodaje en el que no se sintió segura ni cómoda. Un proyecto enorme, rodeada de estrellas, en el que por primera vez apareció una sensación que no suele acompañarla: la vergüenza. No por el personaje, ni por el vestuario, ni siquiera por la presión del estudio. Fue algo mucho más simple y humano: compartir escena con Johnny Depp.

El proyecto que la hizo sentir fuera de lugar

La película en cuestión fue Alicia en el país de las maravillas, el ambicioso live action dirigido por Tim Burton, donde Anne Hathaway compartió elenco con el actor de Piratas del Caribe. unque para los fans fue un deleite verlos juntos en ese universo fantástico, para Hathaway la experiencia fue mucho más complicada de lo que parecía desde fuera.

En declaraciones retomadas por diversos medios de comunicación, Hathaway explicó con total honestidad lo que sentía en el set. "Me gustaría haber estado tranquila y haber dicho algo como 'ah, sí, es solo Johnny' Pero soy una gran fan", confesó.

Johnny Depp no solo era su compañero de reparto. Era alguien a quien había admirado durante años. Alguien a quien miraba con fascinación, incluso cuando la escena no lo requería. El problema es que buena parte del rodaje se hizo frente a pantallas verdes, sin decorados reales que sirvieran de distracción.

Mirar a la nada, para no mirarlo a él

"Me encontraba mirándolo y tenía que levantar la vista, pero estábamos grabando sobre pantallas verdes, así que no había nada que mirar", recordó Hathaway entre risas. Para disimular su nerviosismo, improvisaba comentarios absurdos: "Yo le decía ¿ah, mira, un poco más de pared verde. ¿Te diste cuenta? ¿No? Bien'".

La anécdota puede sonar divertida, pero deja ver algo muy real: incluso las actrices más consagradas pueden sentirse pequeñas frente al talento ajeno. No por inseguridad profesional, sino por admiración genuina. Hathaway no dudaba de su capacidad, pero sí se sentía abrumada por la facilidad con la que Depp se transformaba en el Sombrerero Loco.

Al final del día, la historia sirve como recordatorio de algo importante: nadie está exento de la inseguridad. Ni siquiera quienes ya demostraron todo. Hathaway ya tenía una carrera sólida, reconocimiento crítico y prestigio, y aun así, trabajar con alguien a quien admiraba la hizo sentir vulnerable. No fue una derrota. Fue una experiencia humana.

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