Esta cinta es hermosa por momentos. Aterradora en otros. Y completamente distinta a cualquier otra película espacial reciente en Netflix.
Las películas de arañas siempre han tenido algo en ellas. Desde el terror directo y sin rodeos, hasta esas historias donde el miedo se mezcla con lo psicológico. Ahí están los clásicos de monstruos gigantes como La invasión de las arañas gigantes, las cintas de serie B donde la lógica importa poco como Araña en el ático, y las más modernas que usan al arácnido como símbolo de algo más profundo, como Spider-Man: A través del Spider-Verso y El beso de la mujer araña.
En el cine de ciencia ficción, ese miedo suele amplificarse. El espacio ya es aterrador por sí mismo:. Ahora imagina sumar a eso una presencia extraña, imposible de explicar, que aparece cuando estás completamente solo. Eso es exactamente lo que propone una de las películas más extrañas, hermosas y perturbadoras que Netflix ha estrenado recientemente.
La película que mezcla ciencia ficción, drama y pesadilla
La cinta es Spaceman, conocida en Latinoamérica como El astronauta. Está dirigida por Johan Renck, el mismo responsable de Chernobyl, lo cual ya da una pista clara del tono: contemplativo, oscuro y profundamente humano.
La historia sigue a Jakub Procházka, un astrofísico checo que quedó huérfano siendo niño y que arrastra un peso enorme por el pasado de su padre, quien fue miembro del despiadado Partido Comunista de su país. Cuando le ofrecen una misión espacial de ocho meses para explorar una nube de polvo y partículas creada tras el paso de un cometa, Jakub acepta. No porque sueñe con ser astronauta, sino porque ve en ello una forma de limpiar su apellido.
Soledad, culpa y una araña que habla
Una vez lejos de la Tierra, la misión se vuelve cada vez más asfixiante. La comunicación con su esposa se rompe y la mente empieza a jugarle trucos. Es entonces cuando Jakub comienza a ver a una araña gigante caminando tranquilamente por el transbordador. No es agresiva, ni ataca, solo habla, hace preguntas y lo hace reflexionar.
La gran pregunta nunca se responde del todo: ¿es una alucinación producto de la soledad extrema? ¿o un ser extraterrestre real que ha decidido visitarlo? La película no tiene prisa por aclararlo, sino que usa esa ambigüedad para profundizar aún más en el estado emocional del protagonista.
Una actuación inesperadamente poderosa
Jakub es interpretado por Adam Sandler, en uno de los papeles más serios y vulnerables de su carrera. Aquí no hay comedia, ni chistes, ni exageraciones. Hay un hombre roto, agotado, enfrentándose a sí mismo en el peor lugar posible: el espacio profundo.
El astronauta no es una película para todos. Es lenta, rara e incómoda. Pero si conectas con ella, el impacto es profundo. Su final no busca cerrarlo todo de manera clara. Busca dejarte pensando y preguntándote qué fue real y qué no.