No fue Nostradamus, fue un granjero: el hombre que predijo el terror a la Inteligencia Artificial hace 162 años
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

162 años después, los textos de un hombre sigue siendo incómodamente relevante. Y quizá la pregunta no sea si la Inteligencia Artificial se volverá peligrosa algún día, sino si llevamos demasiado tiempo empujándola en esa dirección.

Cuando hoy hablamos de Inteligencia Artificial, la conversación casi siempre se va al cine. A robots asesinos como en Terminator, a relaciones emocionales con algoritmos como en Her o a experimentos inquietantes como los de Ex Machina. Historias que nos enseñaron a desconfiar de las máquinas, o al menos a mirarlas con cautela.

Lo curioso es que esa inquietud no nació en Silicon Valley ni en Hollywood. Tampoco apareció con los smartphones o los chatbots. La semilla del miedo a que la tecnología se nos salga de las manos se plantó muchísimo antes, en una época donde no existía la electricidad doméstica y el concepto de "inteligencia artificial" ni siquiera tenía nombre.

El visionario que nadie esperaba

Su nombre era Samuel Butler. Vivió en el siglo XIX, cuando el mundo funcionaba a vapor y las grandes preocupaciones eran muy distintas a las actuales. En ese contexto, Butler se atrevió a escribir algo que hoy suena escalofriantemente actual.

En una época en la que el fútbol todavía no tenía reglas claras y Estados Unidos seguía permitiendo la esclavitud, Butler se preguntó si el progreso tecnológico podía volverse contra nosotros. No desde el entusiasmo ingenuo, sino desde la sospecha y la duda.

Lo que dejó por escrito es considerado, por muchos historiadores, el primer texto conocido que advierte sobre la posibilidad de que las máquinas se conviertan en una amenaza para la humanidad. No como un accidente aislado, sino como una consecuencia lógica del progreso.

Cuando Darwin se encontró con las máquinas

El texto se tituló "Darwin among the Machines" (Darwin entre las máquinas), publicado en 1863. En él, Butler tomó la teoría de la evolución de Charles Darwin, recién presentada al mundo, y la aplicó a la tecnología.

Su idea era tan simple como inquietante: si los seres vivos evolucionan para adaptarse y sobrevivir, ¿por qué las máquinas no harían lo mismo? Si cada generación de tecnología es más eficiente que la anterior, ¿no estamos, en el fondo, creando a nuestros propios reemplazos?

Butler llegó a plantear que las máquinas podrían desarrollar una forma de conciencia y terminar ocupando el lugar dominante en el planeta. No porque nos odien, sino porque nosotros mismos las empujaríamos a ello. Para 1863, eso era una locura. Pero para 2026, suena peligrosamente familiar.

De herramientas a algo más

Uno de los puntos más interesantes del razonamiento de Butler es cómo describía nuestra relación con la tecnología. Usaba comparaciones muy terrenales, hablando de animales domésticos como caballos y perros. Al principio, los humanos los utilizamos como ayuda: carga, transporte y compañía.

Con el tiempo, esa relación se volvió más estrecha. Les dimos cuidados, protección, alimento. Facilitamos su reproducción. Los integramos a nuestra vida cotidiana. Y todo eso, sin darnos cuenta, los fortaleció.

Butler sugería que con las máquinas ocurriría lo mismo. Primero serían simples herramientas. Luego asistentes. Después compañeros. Y al final, algo tan complejo que dejaríamos de entender del todo cómo funcionan, pero seguiríamos alimentándolas, mejorándolas y multiplicándolas.

Lo más impresionante es que Butler no estaba escribiendo ciencia ficción tal como la conocemos hoy. No había naves espaciales ni futuros distópicos llenos de metal. Estaba reflexionando desde el presente de su época, observando cómo las máquinas ya empezaban a transformar el mundo. Por eso muchos lo consideran un precursor directo de la ciencia ficción moderna.

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