Hay películas que se recuerdan por sus explosiones. Y algunas, como esta, porque convirtieron a México en algo más que una locación.
México ha sido escenario de películas enormes. De esas que se sienten globales, pero que, cuando las ves con atención, reconoces calles, edificios y hasta esquinas familiares. Ahí está Depredador, con Arnold Schwarzenegger, usando la selva mexicana para contar una historia extraterrestre. O 007: Spectre, donde Daniel Craig recorrió el Centro Histórico durante un desfile que parecía sacado de otro planeta y que muchos aún recuerdan.
Hollywood lleva décadas mirando hacia México no solo por sus paisajes, sino por la intensidad que puede aportar a una historia. Hay algo en sus ciudades, en su ritmo y en su energía que no se puede fingir en un set falso. Y cuando una película decide abrazar eso, el resultado suele quedarse grabado en la memoria colectiva.
Pero entre todas esas producciones, hay una que marcó de forma especial. Una que no solo se filmó aquí, sino que hizo de México una parte esencial de su identidad. Y lo mejor es que es absolutamente inolvidable gracias a que Denzel Washington estuvo al frente.
Una película que convirtió a la CDMX en personaje
La cinta de la que hablamos es Hombre en llamas, estrenada en 2004 y dirigida por Tony Scott. Aunque la historia original venía de una novela europea, el director decidió mover la acción a México para dotarla de una carga emocional mucho más cruda y real.
Aquí, la Ciudad de México, en ese momento conocida como Distrito Federal, no era solo un fondo bonito. Fue un espacio en el que se respiraba la tensión, con calles caóticas, zonas residenciales contrastando con barrios llenos de vida, y una sensación constante de peligro que acompaña a los personajes en cada escena.
El rodaje se llevó a cabo en distintos puntos emblemáticos como Lomas de Chapultepec, el Parque México, la colonia Roma y el Centro Histórico. También hubo escenas grabadas en Ciudad Juárez, reforzando esa atmósfera áspera que atraviesa toda la película.
Secuestros, culpa y una relación inesperada
La historia sigue a John Creasy, un exagente con un pasado oscuro que acepta trabajar como escolta de una niña en una ciudad marcada por la violencia. Lo que inicia como un empleo más, poco a poco se transforma en un vínculo profundamente humano.
Pero más allá del trabajo brutal de Denzel Washington, la película se sostiene gracias a una dinámica que sorprende. Su relación con la joven interpretada por Dakota Fanning es el corazón de la cinta. Natural, honesta y devastadora cuando tiene que serlo.
El reparto también incluye rostros muy reconocibles para el público mexicano, como Jesús Ochoa, además del cantante y actor Marc Anthony, quien aparece en un papel clave dentro de la historia. Ese cruce entre talento internacional y figuras locales le da a la película un peso especial que se siente cercana, real y nada forzada.
Un clásico que sigue calando igual
A más de 20 años de su estreno, Hombre en llamas no ha perdido impacto. Sigue siendo incómoda, dura y emocionalmente devastadora. No envejeció mal. Al contrario, hoy se percibe incluso más potente. Y lo mejor es que actualmente puedes volver a verla, o descubrirla, tanto en Netflix como en Disney+. Dos plataformas distintas, una misma historia que sigue golpeando fuerte.