Este actor no solo ha sobrevivido a distintas eras de la pantalla chica: las ha dominado.
Hay actores que parecen tener el don de elegir bien. Y luego están los que, aunque sean talentosísimos, a veces se tropiezan con proyectos que no despegan. Nicole Kidman, Jennifer Aniston o Jon Hamm, todos reconocidos, pero no todas las series en las que han participado fueron un éxito. Algunas dividieron a la crítica y otras pasaron sin pena ni gloria.
Así funciona la industria: nadie está exento. Pero hay un actor que, contra todo pronóstico, mantiene una racha casi impecable. Proyecto en el que aparece es un proyecto que deja huella. No importa el género ni la época. Parece tener un radar interno para detectar calidad.
Y no estamos hablando de una estrella joven en ascenso. Es alguien que lleva décadas en pantalla y que, curiosamente, sigue sumando títulos sólidos sin manchar su historial.
El factor MacLachlan
Su nombre es Kyle MacLachlan. Y si empiezas a revisar su trayectoria en televisión, la coincidencia salta de inmediato. Fue el inolvidable Dale Cooper en Twin Peaks, una serie que no solo marcó los años noventa, sino que redefinió lo que podía ser la televisión. Misteriosa, inquietante y adelantada a su tiempo.
Después apareció en Sex and the City, donde interpretó a uno de los intereses amorosos más peculiares del universo de Carrie Bradshaw. Más tarde se sumó a Desperate Housewives, otro éxito masivo que dominó ratings y conversaciones durante años. Y ahora forma parte de Fallout, la ambiciosa adaptación del videojuego en Prime Video que ha recibido críticas sorprendentemente positivas.
Un talento que eleva cualquier historia
Lo interesante de MacLachlan no es que siempre sea el protagonista absoluto. A veces su presencia es secundaria. Pero cada serie en la que participa tiene algo en común: calidad narrativa, buena recepción crítica o impacto cultural.
No es un actor que se suba a cualquier proyecto. Hay una curaduría evidente en sus decisiones. Incluso cuando el tono cambia, del drama surrealista al humor urbano o la ciencia ficción postapocalíptica, su elección suele aterrizar en producciones bien construidas. Y eso, en una industria como Hollywood no es poca cosa.
La racha que no se rompe
Con el estreno de Fallout, muchos volvieron a notar lo mismo. Mientras otras adaptaciones de videojuegos han sido desastres, esta logró conquistar tanto a fans como a nuevos espectadores. Y ahí está MacLachlan, otra vez, en medio de un proyecto sólido.
Quizá el secreto no sea la suerte. Tal vez sea experiencia e institno. O simplemente una capacidad muy clara de reconocer buenas historias antes de que el resto del mundo lo haga. Sea como sea, la racha sigue intacta. Y en tiempos donde incluso las grandes estrellas tropiezan con series olvidables, tener un historial casi perfecto en televisión es algo rarísimo.