Recomendación para hoy: una película turca que no podrás olvidar por su cruda historia
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Si hoy quieres ver algo que se quede contigo incluso después de que aparezcan los créditos finales, esta película turca es una apuesta segura.

Cuando pensamos en contenido internacional, casi siempre volteamos a Corea del Sur con k-dramas como Si la vida te da mandarinas... o King The Land. O nos vamos directo a España con fenómenos como Élite y La casa de papel. Y sí, son adictivos y nadie lo discute.

Pero hay otro país que lleva años contando historias intensas, emocionales y sin filtros: Turquía. Y si quieres una prueba de que el cine turco sabe golpear directo al corazón, esta película es el ejemplo perfecto.

Una historia que no suaviza nada

La cinta se llama Vidas de papel y está protagonizada por Çağatay Ulusoy, uno de los rostros más conocidos del entretenimiento turco. Aquí interpreta a Mehmet, un joven que sobrevive recolectando papel y basura en las calles de Estambul.

Mehmet vive en un barrio lleno de edificios antiguos, callejones estrechos y tiendas pequeñas que apenas si se sostienen. Su vida no es fácil ni nunca lo ha sido. Desde niño contó con el apoyo de Tahsin Baba, el hombre que dirige el depósito de reciclaje del barrio y que se ha convertido en figura paterna para varios chicos sin hogar.

Un encuentro que cambia todo

Una noche, al regresar del trabajo, ocurre algo inesperado: un niño de ocho años cae literalmente de uno de los sacos de recolección. Se llama Ali y estaba buscando un lugar donde esconderse. Desde ese momento, Mehmet decide ayudarlo a encontrar a su familia.

Lo que comienza como un acto de compasión se convierte en un vínculo profundo. Mehmet y Ali forman una conexión inmediata, casi fraternal. Entre calles grises y jornadas interminables, se vuelven inseparables. Pero esta no es una historia cómoda.

Cruda, directa y sin adornos

Vidas de papel no romantiza la pobreza. No convierte el sufrimiento en postal bonita. Muestra la dureza de la vida en la periferia de Estambul con una sensibilidad que duele. Y conforme avanza la trama, la película va construyendo un giro emocional que deja al espectador sin aire, literalmente.

No es una película ligera. No es para tener de fondo mientras revisas el celular. Es de esas historias que te obligan a prestar atención, a sentir incómodo, a cuestionar. Pero justamente por eso vale la pena. En un catálogo saturado, Vidas de papel recuerda que el cine también puede ser un espejo crudo de realidades invisibles.

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