Antes de convertirse en uno de los actores más respetados del mundo, Ian McKellen fue simplemente un niño con imaginación.
Hoy todo el mundo reconoce al instante a Ian McKellen. Para algunos siempre será el poderoso Magneto de los X-Men. Para otros, el sabio y entrañable Gandalf de El señor de los anillos. Su voz grave, su presencia imponente y esa mezcla perfecta entre elegancia y presencia lo convirtieron en uno de los actores más queridos del planeta.
Pero antes de la barba blanca, antes de los trajes oscuros y antes de convertirse en Sir Ian McKellen, hubo un niño en el norte de Inglaterra. Un pequeño con traje, sonrisa tímida y mirada curiosa que jamás imaginó que terminaría marcando la historia del cine.
Un niño más de Wigan
En la primera imagen lo vemos con unos ocho años. Cabello perfectamente peinado hacia un lado, saco formal, corbata y esa sonrisa que mezcla inocencia y seguridad. Parece la clásica fotografía escolar de la década de 1930, en blanco y negro. Nada en esa imagen sugiere que ese niño se convertiría décadas después en un ícono del teatro británico y del cine fantástico.
Con su madre en el jardín trasero
Otra fotografía lo muestra en brazos de su madre, Margery Lois McKellen, en el jardín de su casa en Parson’s Walk, en Wigan, Lancashire. Ella sonríe mientras sostiene al pequeño Ian, que mira hacia otro lado, distraído, como cualquier niño curioso. La escena es simple: una madre joven, un hijo pequeño y un jardín modesto en el norte de Inglaterra.
Excursión familiar cerca de Wigan
En una imagen grupal aparecen su tía abuela Minnie, su hermana Jean, su abuelo William Henry McKellen, su padre Denis y el propio Ian, con apenas nueve años, durante una caminata de fin de semana por los alrededores de Wigan. Están sentados sobre el pasto, relajados, vestidos con ropa formal incluso para una salida al campo, algo muy propio de la época.
El salón de clases
Otra fotografía lo ubica en la Methodist Primary School de Wigan. Está en la fila trasera, quinto lugar desde la izquierda, rodeado de compañeros con peinados impecables y uniformes similares, parece uno más del grupo. Resulta curioso pensar que entre esos niños estaba quien años después interpretaría a uno de los magos más icónicos del cine.
Paseo con su hermana en Mesnes Park
Finalmente, lo vemos junto a su hermana Jean en Mesnes Park, justo enfrente de su casa. Él lleva traje corto y calcetas altas, mientras que ella porta un abrigo largo. La imagen transmite algo muy sencillo: complicidad. Nada de escenarios épicos ni criaturas fantásticas. Solo dos hermanos compartiendo un paseo en su ciudad natal.