Cuando Gandalf habla, la Tierra Media escucha. Y ahora, también lo hace Hollywood.
Hablar de Ian McKellen es hablar de un peso pesado en la industria cinematográfica. Fue el sabio Gandalf en la trilogía de El señor de los anillos de Peter Jackson y también el imponente Magneto en X-Men. Dos franquicias gigantes que lo convirtieron en ícono para distintas generaciones.
Pero más allá del cine de fantasía y superhéroes, McKellen es, ante todo, un hombre de teatro. Un actor formado en Shakespeare, con décadas interpretando al Bardo en escenarios británicos. Cuando habla de literatura o dramaturgia, no lo hace desde la opinión ligera, y justo por eso sus recientes palabras han causado tanto ruido.
La favorita que no logró convencerlo
El célebre actor británico no termina de congeniar con Hamnet de Chloé Zhao, una de las grandes favoritas rumbo a los próximos premios de la Academia. La película, que imagina el impacto emocional de la muerte del hijo de William Shakespeare en la creación de Hamlet, ha sido celebrada por su sensibilidad, su estética y su aproximación íntima al mito del dramaturgo.
Pero McKellen no está comprando la idea. "No lo entiendo. No me interesa demasiado de dónde venía la imaginación de 'Shakespeare', pero desde luego no vino de su vida familia", declaró con franqueza. Y claramente, internet explotó.
Una crítica directa y muy personal
Las palabras del actor no son un simple "no me gustó", sino que van más allá. Cuestionan el eje mismo del filme: la hipótesis de que la tragedia personal del escritor fue el detonante creativo detrás de Hamlet. Para McKellen, experto en la obra shakesperiana y defensor del texto original por encima de interpretaciones modernas, esa lectura no termina de sostenerse.
No es que ataque a Zhao directamente, ni tampoco minimiza su talento. Pero deja claro que la premisa central no le convence. Y viniendo de alguien que ha vivido y respirado Shakespeare durante décadas, la opinión pesa mucjho.
Cuando la favorita no es intocable
Hamnet se perfila como una de las apuestas fuertes para los Oscar 2026. Críticos la han señalado como una propuesta elegante, emocional y ambiciosa. Pero como suele pasar cada temporada de premios, no todos están de acuerdo.
Las declaraciones de McKellen han abierto un debate interesante: ¿hasta qué punto es válido reinterpretar la vida de una figura histórica para construir una narrativa cinematográfica poderosa? ¿Y cuándo esa reinterpretación se vuelve demasiado especulativa? En una industria donde muchas opiniones se miden con cautela, la franqueza del actor británico destaca.