Emma Watson pudo haber sido Mia.Pero fue Emma Stone quien terminó cantando, bailando y levantando el Oscar.
Durante años, Emma Watson fue uno de los rostros más reconocibles del cine gracias a su papel como Hermione Granger en la saga de Harry Potter. Después del final de la franquicia de J.K. Rowling, muchos esperaban que su carrera continuara creciendo dentro de Hollywood con grandes producciones y premios importantes.
Pero la actriz tomó un camino un poco distinto. Con el paso del tiempo decidió reducir su presencia en el cine para enfocarse en otros intereses, incluyendo sus estudios académicos y su activismo. Durante varios años ha mantenido un perfil más discreto, lejos del ritmo frenético de la industria.
Lo curioso es que, en algún punto de su carrera, Watson estuvo sorprendentemente cerca de protagonizar una de las películas más celebradas de los últimos tiempos: La La Land, dirigida por Damien Chazelle. La cinta terminaría convirtiéndose en un fenómeno de premios y taquilla, y su protagonista femenina, Emma Stone, ganaría el Óscar a Mejor Actriz.
Un papel que pudo cambiar su carrera
Antes de que Stone entrara en escena, el plan original del director era otro. Chazelle había considerado a Emma Watson para interpretar a Mia, la aspirante a actriz que se enamora del pianista interpretado por Ryan Gosling.
La propuesta parecía ideal: un musical romántico con un director emergente que ya había llamado la atención con Whiplash. Sin embargo, la agenda de Watson ya estaba comprometida con otro proyecto gigantesco.
La actriz había firmado para protagonizar la versión live-action de La Bella y la Bestia, dirigida por Bill Condon, una producción que exigía meses de preparación, ensayos musicales y un calendario muy estricto. Ante ese choque de agendas, Watson tuvo que tomar una decisión eligió Disney.
El triunfo de Emma Stone
Cuando Emma Stone tomó el papel de Mia, el proyecto encontró la química perfecta con Gosling. El resultado fue una de las películas más celebradas de la década. La La Land se convirtió rápidamente en un fenómeno cultural. Su mezcla de musical clásico con drama contemporáneo conquistó al público y a la crítica.
En los Premios Oscar de 2017, la película arrasó con múltiples galardones, incluyendo Mejor Director para Chazelle y Mejor Actriz para Stone. Ese premio consolidó definitivamente la carrera de la actriz.
¿Fue realmente una mala decisión?
Mirándolo con perspectiva, la decisión de Watson no fue tan descabellada. La Bella y la Bestia también fue un enorme éxito comercial. La película superó los mil 200 millones de dólares en taquilla mundial, convirtiéndose en uno de los mayores éxitos de Disney de la década.
En otras palabras, Watson no perdió exactamente. Pero la historia sigue siendo fascinante: mientras una película dominó la taquilla, la otra dominó la temporada de premios. Este tipo de situaciones son más comunes de lo que parece en la industria. Actores que rechazan papeles icónicos, agendas que chocan o proyectos que cambian completamente de rumbo.