El secreto de 'Jurassic Park': un sutil error con unas copas de champán al inicio de la película demostró que John Hammond no tenía idea de lo que estaba haciendo
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Según Steven Spielberg, el hombre que construyó el parque más peligroso del mundo, nunca tuvo realmente idea de lo que estaba haciendo

Hay películas que siguen revelando detalles incluso décadas después de su estreno. Ese es el caso de Jurassic Park, el clásico dirigido por Steven Spielberg que redefinió el cine de aventuras y ciencia ficción en los años noventa. Aunque muchos recuerdan los dinosaurios, el suspenso o la música inolvidable, lo cierto es que la película está llena de pequeños detalles que dicen mucho más de lo que parece.

Uno de los personajes más fascinantes de la historia es John Hammond, el millonario visionario que financia la creación del parque de dinosaurios. En apariencia, es un soñador que quiere compartir un milagro científico con el mundo. Pero, poco a poco, la película deja entrever que quizá no es tan buen líder como él mismo cree. Y lo curioso es que Spielberg empieza a insinuarlo desde el principio.

Un detalle casi invisible

Steven Spielberg deja una señal casi imperceptible desde el inicio: John Hammond tal vez no es la persona adecuada para manejar un proyecto tan gigantesco. No se trata de una escena espectacular ni de un momento dramático. La pista está escondida en pequeños comportamientos que revelan un rasgo fundamental del personaje: su desconexión con la realidad.

A lo largo de la película vemos señales claras de esto. Hammond paga mal a algunos empleados clave, subestima los riesgos de seguridad y cree que el entusiasmo y el dinero son suficientes para resolver cualquier problema. Su optimismo termina volviéndose peligroso y Spielberg decide ilustrar esa idea con algo del día a día.

El momento del champán

En una escena tranquila dentro de la casa del parque, Hammond recibe a los científicos interpretados por Laura Dern y Sam Neill, quienes dan vida a Ellie Sattler y Alan Grant. Para celebrar, Hammond decide servir champán y hasta ahí todo parece normal, excepto por un pequeño detalle.

A pesar de que en la cocina hay copas adecuadas para esta bebida, Hammond termina sirviéndolo en vasos de whisky. Puede parecer insignificante, pero no lo es. Al usar otro tipo de vaso cambia por completo la experiencia.

¿La razón? Que Hammond ignore algo tan básico revela un rasgo importante: es un hombre acostumbrado a que todo funcione a su alrededor sin tener que preocuparse por los detalles prácticos. No piensa en las pequeñas cosas. Y eso, en un proyecto tan complejo como un parque lleno de depredadores prehistóricos, es una señal alarmante.

Ese momento resume perfectamente el conflicto central de la película.

Hammond no es malintencionado como tal. De hecho, cree sinceramente que está creando algo maravilloso. Pero su problema es otro: la ingenuidad.

Él confía demasiado en que la tecnología, el dinero y el entusiasmo bastarán para mantener todo bajo control. Pero la historia de Jurassic Park demuestra exactamente lo contrario. Ese tipo de decisiones narrativas son parte de lo que hace tan especial a la película. Spielberg no necesita largos discursos para explicar quién es Hammond. Le basta con pequeños gestos.

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