Si estabas buscando esa película espacial que huela a gran espectáculo, que venga cargada de suspenso y que además llegue con altas expectativas, aquí la tienes.
Hay películas de ciencia ficción que no solo se ven: se sienten como un evento. Interestelar de Christopher Nolan fue exactamente eso. Una de esas historias que convirtieron el espacio en algo inmenso, aterrador, hermoso y, de paso, profundamente emocional. No importaba si entrabas por los agujeros negros, por Hans Zimmer o por el drama padre-hija: salías del cine con la cabeza dando vueltas.
Desde entonces, cada cierto tiempo aparece un nuevo título al que internet le cuelga la etiqueta de "el nuevo 'Interestelar'". Pero cuando una cinta mezcla misión espacial, crisis para la humanidad, protagonista atrapado en el vacío y una escala visual que promete pantalla grande, la comparación se vuelve inevitable.
Un viaje espacial con ADN de fenómeno
En cuanto ves de qué va, entiendes por qué tanta gente empezó a subirse al tren tan rápido. Proyecto: Fin del mundo. La cinta parte de una premisa muy golosa para cualquier fan de la ciencia ficción: Ryland Grace, un profesor de ciencias convertido en astronauta casi a la fuerza, despierta solo en el espacio, con amnesia y con una misión gigantesca encima. Básicamente, tiene que descubrir cómo evitar una catástrofe que amenaza la supervivencia de la humanidad.
Pero además viene con un combo que vende por sí solo: está basada en una novela muy popular de Andy Weir, el mismo autor de "The Martian", y está dirigida por Phil Lord y Christopher Miller. O sea, no parece una apuesta improvisada, sino uno de esos proyectos armados milimétricamente para pegar duro entre público general y la crítica.
Ryan Gosling en el espacio
Parte del encanto del avance está en que Ryan Gosling no aparece como el típico astronauta invencible y perfectamente preparado. Al contrario: el primer vistazo muestra a un tipo confundido, aislado, asustado y obligado a resolver algo que claramente lo rebasa. Eso le da un tono más humano y más cercano a lo que podría ser realidad.
Y ahí es donde se inicia la comparación con Interestelar. No porque sean la misma película, sino porque ambas juegan con esa idea de usar la ciencia ficción como un espectáculo grande, emocional y angustiante, todo a la vez. No es solo una nave flotando: es una historia donde el destino del planeta pesa sobre una sola misión, con un personaje central tratando de entender qué está pasando mientras el tiempo corre.
El tráiler rompió récords
El dato que más encendió la conversación fue el del primer tráiler. De acuerdo con reportes recogidos por medios especializados, el avance alcanzó más de 400 millones de vistas globales en su primera semana, convirtiéndose en el mejor arranque de un tráiler para una película original no secuela.
Ese número no garantiza automáticamente que la película vaya a ser una obra maestra. Pero sí dice algo muy concreto: la curiosidad está por las nubes. El título conectó desde el primer vistazo, y eso la puso en el radar como uno de los eventos cinematográficos más fuertes de marzo.
¿Será de verdad "el nuevo 'Interestelar'"?
Esa parte solo se podrá responder cuando se vea completa. Porque una cosa es romperla con el tráiler y otra sostener el viaje durante toda la película. Pero al menos sobre el papel, Proyecto: Fin del Mundo sí trae varios ingredientes para entrarle a esa conversación.
Quizá todavía es pronto para coronarla como la nueva obsesión definitiva de la ciencia ficción. Pero si estabas buscando esa película espacial que huela a gran espectáculo, que venga cargada de suspenso y que además llegue con un hype brutal, aquí la tienes.